Dos que perduran

En 1922 nació el Cine Coliseo, desapareciendo lo que se conocía como cine San Juan. En ese momento ya funcionaba El Rivadavia, el cual alternaba espectáculos de todo tipo. También estaba La Cancha, y sobre el final de la década aparecieron el Rex y el Nacional, explotados por otro hombre de cine, el portugués Juan Do Brito.

Sin embargo, todo cambió el 25 de mayo de 1934 cuando se inauguró el Teatro Español, la sala más importante de Comodoro Rivadavia.
El edificio fue alquilado por Cine Coliseo y el 7 de julio de ese mismo año tuvo su primera función con la proyección de "El rey de los gitanos", con José Mojica y Rosita Montero.
En la actualidad, luego de que en 1987 falleciera Roque González y desapareciera su empresa y la cartelera semanal de películas en la ciudad, hoy el Coliseo (reabierto en 2003) y el Cine Teatro Español, que volvió a funcionar el 4 de noviembre de 1993 con el estreno de "Jurassic Park" de Steven Spielberg, son los dos cines que continúan en funcionamiento.
El resto de las salas privadas desaparecieron, inclusive el Cine Belgrano que funcionó en Kilometro 5. Raquel Torres, integrante de la Asociación Detrás del Puente, que recupera la historia del barrio ferroviario-ypefeano, recuerda el espacio que comenzó a funcionar el 8 de noviembre de 1930, cuando se proyectó "La dama audaz".
"Los domingos proyectaban dos películas. Tenía una capacidad para 100 personas y Roque González, que tenía el Coliseo, mandaba las películas con el autovía y don Pérez las mandaba para Comodoro".
"El salón, aparte de ser cine, tenía muchísimas funciones, porque los carnavales se hacían en la calle San Martín hoy Ferrocarriles Argentinos, pero los bailes se hacían en el cine Belgrano. Además, se hicieron veladas teatrales o el club Ferro realizaba los bailes", detalló.
El Cine Belgrano era propiedad de Fructuoso Pérez Arria, un español que en 1914 llegó a Comodoro Rivadavia desde Burgos. Funcionó hasta 1963, luego de que tuviera un parate de tres años cuando en 1943 falleció el empresario. En ese entonces Angela, su esposa, y sus hijos Raquel y Oscar continuaron con la sala. Sin embargo, luego decidieron cerrarla.
Hoy solo queda una pequeña ventana del cine y un farol. El resto del edificio fue derribado.

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