Dos sirios fueron condenados en Turquía por la muerte de Aylan

Se trata del pequeño refugiado kurdo, de tres años, cuya fotografía, tirado boca abajo en una playa turca luego del naufragio de un bote en el mar Egeo conmocionó al mundo.

Un tribunal turco condenó ayer a penas de prisión a dos hombres sirios por cargos de tráfico de personas relacionados con la muerte del pequeño refugiado kurdo Aylan Kurdi, de tres años, cuya fotografía, tirado boca abajo en una playa turca luego del naufragio de su bote en el mar Egeo en setiembre último, conmocionó al mundo.
La agencia de noticias turca Dogan informó que un tribunal de la ciudad de Bodrum condenó a cuatro años de prisión a un sirio de 35 años y a otro de 36 por tráfico de personas en relación con la muerte de Aylan, su madre, un hermano y otros dos refugiados en el naufragio ante las costas turcas, el 2 de setiembre de 2015.
Sin embargo, la justicia los absolvió de la acusación de homicidio involuntario.
La decisión del tribunal de Bodrum, que puede ser apelada, llega antes de una crucial cumbre, prevista para el lunes, entre los líderes de la Unión Europea (UE) y Turquía para terminar de acordar un plan de acción conjunta que permita de contener la masiva llegada de inmigrantes y refugiados a Europa por el Mediterráneo.
La Fiscalía había pedido una condena de 35 años de prisión para cada uno de los acusados, llamados Muwafaka Alabash y Asem Alfrhad.
Al inicio del juicio, el mes pasado, ambos acusados negaron su responsabilidad en la muerte de los inmigrantes y, en cambio, acusaron al padre de Aylan, Abdullah, de todas las muertes al afirmar que fue él quien organizó el viaje y piloteó la embarcación.
Tras el naufragio del barco, el cadáver del pequeño Aylan apareció tendido boca abajo en una playa de Bodrum, y la fotografía de la tragedia, tomada por Dogan, dio la vuelta al mundo.
Según un informe de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), en los seis meses siguientes a la muerte de Aylan, otros 300 niños murieron en naufragios mientras intentaban cruzar el mar Egeo.
La familia Kurdi intentaba cruzar desde Turquía hacia la Unión Europea a través de Grecia. El único miembro que sobrevivió al naufragio fue el padre de Aylan, quien ha reclamado una mayor protección para los refugiados.
Tras la muerte de sus hijos y su esposa, Kurdi relató que habían solicitado legalmente asilo en Canadá, donde vive su hermana, pero fueron rechazados, lo que provocó que emprendieran el viaje clandestino.
La familia vivía en Damasco, pero el recrudecimiento del conflicto sirio les hizo partir primero a Alepo y posteriormente a Kobani y a Estambul, ciudad en la que contó que no les era posible vivir.
Según datos de la Organización de Naciones Unidas, más de 100.000 inmigrantes y refugiados llegaron a las costas europeas desde comienzos de año, luego de que más de 1,25 millones lo hicieran el año pasado, dando lugar a la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.
Los países europeos se vieron sorprendidos y desbordados por el aluvión de inmigrantes, lo cual llevó a desacuerdos entre ellos sobre cómo lidiar con el problema y como repartirse a los recién llegados.
Muchos han entorpecido o disuadido deliberadamente la llegada de refugiados e inmigrantes con distintas medidas, incluyendo el cierre de fronteras y hasta la confiscación de bienes.
Pese a todo, los inmigrantes continúan corriendo el riesgo y realizando la peligrosa travesía por el mar Egeo.
La Organización Internacional de Migraciones informó esta semana que al menos 418 personas murieron intentando cruzar el Mediterráneo o el Egeo hacia Europa en lo que va del año.
Turquía, que ya alberga a 2,5 millones de refugiados sirios, alcanzó un acuerdo con la Unión Europea en noviembre pasado para combatir las mafias que trafican personas y ayudar a frenar la inmigración ilegal.
A cambio, la Unión Europea se comprometió a entregar hasta 3.000 millones de euros a Ankara para mejorar las condiciones de alojamiento de los refugiados y a hacer concesiones políticas a Turquía, incluyendo una flexibilización de las restricciones de visado y una aceleración de su proceso de adhesión a la Unión Europea.
Autoridades turcas dijeron que más de 4.400 traficantes de personas fueron detenidos en 2015 por organizar viajes de refugiados en embarcaciones precarias.

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