Durante 2016 en Chubut se incrementaron en un 26% los casos de violencia doméstica y de género

Los datos de la Dirección de Estadísticas e Indicadores Judiciales de la Secretaría de Planificación y Gestión del Superior Tribunal de Justicia grafican que en Chubut durante el último año se incrementaron en un 26% los casos de violencia doméstica y de género, y que el 92,65% de los hechos tuvieron como víctima a mujeres. En Comodoro Rivadavia el número de causas en trámite aumentó un 10% en 2016 y un 27% en el último lustro. Los especialistas aseguran que desde 2015 crecieron las denuncias de jóvenes desde los 14 años y consideran que esto se debe al trabajo de concientización que se realiza, pero también a la crisis social y económica que vive esta ciudad y que impacta en los hogares.

Flavia tiene 24 años y durante cuatro años fue golpeada por su ex pareja, Juan. En noviembre del año pasado, la joven que pidió preservar su nombre real, decidió acercarse a la Comisaría de la Mujer ubicada en el barrio Stella Maris, y radicar la denuncia contra el violento, con el objetivo de comenzar a cerrar una de las etapas más dolorosas de su vida.
El caso de Flavia es uno de los 951 que durante el año pasado se denunciaron en la dependencia policial de Comodoro Rivadavia, donde se estima que se atienden siete casos por día. A su vez es una de las 4.395 causas en trámite que a final de 2016 registraban los Juzgados de Familia en la circunscripción Comodoro Rivadavia.
Los datos surgen del análisis realizado por la Dirección de Estadísticas e Indicadores Judiciales, dependiente de la Secretaría de Planificación y Gestión del Superior Tribunal de Justicia (STJ).
El trabajo, que está disponible en la página web del Poder Judicial provincial, evidencia una dura realidad, ya que los casos de violencia doméstica y/o de género, que se radicaron en los Juzgados de Familia de Chubut, durante 2016 se incrementaron casi un 26% respecto al año anterior. Y la mayoría de las víctimas fueron personas de entre 22 y 39 años, siendo el 92,65% mujeres, y los victimarios principalmente sus parejas (31%) y ex-parejas (51%).
Según el estudio, el 95,9% de las víctimas manifestó haber sufrido violencia verbal, el 59,9% denunció agresiones físicas, el 19% agresión ambiental, el 14,8% sostuvo que fue víctima de violencia social, el 13,6% acuso violencia económica y el 4,5% agresiones sexuales.
Sin embargo, cabe aclarar que no todos estos casos llegan a litigios. Según el estudio, en Chubut hay un promedio de 50 casos en juicio cada 10.000 habitantes, siendo la circunscripción de Esquel con 100 casos la que más debates de este tipo contabilizó durante 2016, duplicando el promedio provincial. En Trelew, en tanto, fueron 58 casos. Mientras que en Puerto Madryn y Sarmiento se contabilizaron 43 y 35 respectivamente. Y la circunscripción con menor cantidad fue Comodoro Rivadavia con un total de 31, siempre cada 10.000 habitantes.
Otro dato a tener en cuenta es que en los tres Juzgados de Familias de esta ciudad durante 2016 hubo un aumento de 10% en la cantidad de denuncias con respecto al año anterior, y si se compara la cantidad de expedientes con el último lustro el incremento alcanza el 27%, teniendo en cuenta que el último año se contabilizaron 4395 causas en trámite.

EN EL ABISMO DEL DOLOR

En el caso de Flavia la relación con Juan se fue dando con el tiempo. "Nos conocimos en un boliche pero ya nos habíamos visto en la 'Uni'. Esa noche no pasó nada pero quedamos en vernos al otro día para ir al cine y ahí comenzamos a salir", le contó la joven a El Patagónico.
"El nunca me propuso ser su novia. Por ahí es muy de nena lo que estoy diciendo, pero como él siempre buscaba estar como a cargo de la relación. Un día nos juntamos en la cantina y él me presentó como su novia. Yo no me opuse, es más me gusto", recordó.
Flavia contó que al poco tiempo que comenzaron a estar juntos, ella comenzó a observar en su pareja conductas que no le gustaban. Por ejemplo "le molestaba mucho" la forma de vestir de la joven que por ese entonces cursaba en la Universidad. "En Abogacía te explican que debes vestiste correctamente y a mí siempre me gusto arreglarme. Eso a él le molestaba mucho, pero como vivíamos en casas separadas no me podía controlar", contó al recordar lo que sucedía.
Lo cierto es que en ese momento Flavia no le prestó demasiada importancia a lo que pasaba ya que pensaba que se podría solucionar conversando. Sin embargo, todo cambió cuando a los seis meses decidieron ir a vivir juntos y la relación se convirtió en un calvario.
"El tenía arranques que preocupaban. Muchas veces intentó pegarme, pero nunca pasó a mayores. Eran intentos o mejor dichos señales de lo que venía", explicó.
"Siempre me decía que él estaba afuera todo el día y que no podía volver a cocinar, limpiar, planchar o poner el lavarropas. Me reclamaba si me compraba ropa o si me juntaba con mis amigas. El quería que me quede adentro y no salga por nada del mundo", detalló.
Por ese entonces Juan ya trabajaba como licenciado en Seguridad e Higiene en una empresa petrolera de la zona, y Flavia realizaba una pasantía en el Banco Chubut. Sin embargo, él decidió que no era necesario que ella trabaje porque "con lo que él ganaba era suficiente". Otro signo de violencia.
Así el tiempo siguió pasando para la pareja hasta que un día llegó el primer golpe. Flavia recuerda que ella se quiso poner una pollera para ir a cursar. A él no le gustó, pero sus reclamos no lograron convencerla para que cambie de prenda y antes que se retire del dormitorio le dio una cachetada que la tiró a la cama, y la dejó encerrada durante toda la tarde.
"Yo soy muy blanca y cualquier golpe se marca enseguida. Esa vez me quedó todo el costado derecho azul. Tiene la mano pesada. Ese fue el primer golpe y después ya me pegaba por cualquier motivo. Todo era excusa para pegarme. Era como que le gustaba porque después venía y se ponía a llorar o me invitaba a ir a comer como si nada", graficó.
Los ataques continuaron y Flavia decidió dejar de cursar para "quitarle" motivos y que él no pueda justificar los ataques. "Yo pensaba en qué cosas no hacer para que me pegara. ¡Estaba totalmente loca! Me acuerdo que lloraba y me decía a mí misma que era mi culpa porque lo había hecho enojar", lamentó.
"También me pegaba cuando se acercaba la fecha de cobro. Era como una forma de descargarse por no haber hechos tantas horas o porque no había logrado tal cosa o simplemente porque le gustaba pegarme", señaló aun angustiada por su tormento.
El último ataque se produjo el 5 de noviembre del año pasado cuando su hermano la fue a visitar a su casa. Ese día cuando Juan llegó a la vivienda, le pidió al joven que se retirara porque tenía que hablar con ella.
El lo hizo pero se escondió detrás del cerco para escuchar por la puerta. Así fue testigo del momento en que su cuñado trataba de "puta" a su hermana. Le recriminaba que había llamado a su hermano para acostarse con él y que todas las tardes lo llamaba para engañarlo mientras él se encontraba trabajando.
Flavia le cuesta recordar ese momento, el que marcó el fin de todo. "Lo único que sé es que ya no me dolían sus golpes porque ya estaba acostumbrada. Sé que mi hermano con dos vecinos entraron y me sacaron. Luego me desperté en la casa de mi mamá y al día siguiente fui a la Comisaría de la Mujer, pero no recuerdo esos intervalos. Fue como si me los hubieran borrado, como si él me los hubiera borrado", sostuvo.
Antes de Navidad, la joven decidió ir a buscar las pocas cosas que tenía en esa casa que compartía con Juan. Fue acompañada por su hermano y por dos amigos. También contaba con el apoyo de dos vecinos. Estaba resguardada.
El agresor se mostró inmutable, le había guardado sus cosas en una caja y solo le dijo: "perdoná que no tuve tiempo de doblarte la ropa ahora las cosas las tengo que hacer yo". Para ella en cambio fue como enfrentar al diablo, pero fue el fin. Nunca más volvió al barrio y ahora se prepara para volver a cursar sus estudios universitarios.

CADA VEZ MAS JOVENES COMIENZAN A DENUNCIAR

Según fuentes oficiales consultadas por El Patagónico, como los casos de violencia de género, el último año también se incrementaron las medidas restrictivas o de protección cuando hay riesgo para una o más personas de una familia. El aumento fue de 26% en todo Chubut.
La titular del Juzgado de Familia Nº 1 de Comodoro Rivadavia, la abogada María Marta Nieto, al ser consultada por esta problemática, explicó que si bien en la generalidad de los casos la víctima es mujer, también la violencia puede afectar a niños que están expuestos a situaciones de riesgo en un contexto de violencia por la mala relación entre los cónyuges.
La juez también aseguró que la cantidad de casos de violencia doméstica no solo aumentaron por el trabajo de concientización realizado durante estos últimos años, sino que también es consecuencia de la crisis social y económica que vive esta ciudad. No obstante, aseguró que todos los organismos del Estado están preparados para trabajar en la temática y brindarles a las víctimas las herramientas que se encuentran a disposición.
Nieto, además, aclaró que la ley no solo se utiliza para sancionar o proteger al seno familiar, sino también para evitar que se reiteren hechos de violencia, ya que "hoy las personas que sufren violencia pueden hacer la denuncia en las distintas comisarías y ser escuchados de forma rápida".
Sin embargo, la juez advirtió que desde 2015 se han incrementado los casos de adolescentes mayores de 14 años que se acercan a denunciar a sus padres o a sus parejas.
En este sentido aclaró que la denuncia se puede realizar a partir de los 13 años. "Antes del nuevo Código Civil era desde los 14 años. Pero en realidad no hay un límite de edad. La diferencia es si tiene que estar acompañado o no. En los casos de menores de 13 años por lo general la denuncia lo hace la Asesoría de Familia en representación del menor", señaló la juez.
"Las denuncias por violencia familiar la puede realizar cualquier persona. Usualmente cuando hay una violencia contra los hijos quien denuncia es el otro progenitor, un vecino o una abuela. Y ahora lo que pasando es que ellos mismos están realizando la denuncia ya sea una chica con un ex novio o adolescentes con agresiones de los padres", confirmó.
Una fuente del Servicio de Protección de Derechos coincidió con Nieto y subrayó que cada vez son más las adolescentes que se encuentran en situación de vulnerabilidad. "Los casos de violencia aumentan todos los años. El año pasado fue cuando más sentimos el crecimiento de esta problemática. Muchos jóvenes ingresaban al área con golpes muy serios y no sabían que hacer. Ahí el Estado tiene que actuar porque la mayoría de los casos son lesiones muy graves", afirmó.

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