"Ecuación, los malditos de Dios", un nuevo thriller fantástico nacional

El guionista Guillermo Barrantes tomó el mito estadounidense de Mothman, el hombre polilla, cuya versión nacional es la del Angel de la Muerte del Hospital Rivadavia y que narra la presencia de alimañas en momentos en los que la muerte y la tragedia se hacen presentes.

El realizador argentino Sergio Mazurek estrena mañana su nuevo filme "Ecuación, los malditos de Dios", protagonizada por Roberto Carnaghi y Carlos Echevarría, en el que mezcla mitos urbanos sobre la muerte en una cinta que intercepta ciencia ficción y suspenso.
El guionista Guillermo Barrantes tomó el mito estadounidense de Mothman, el hombre polilla, cuya versión nacional es la del Ángel de la Muerte del Hospital Rivadavia y que narra la presencia de alimañas en momentos en los que la muerte y la tragedia se hacen presentes.
Así, el doctor Hermes Vanth (Carlos Echevarría), que trabaja justamente en ese nosocomio, empieza a notar a un personaje extraño en un momento en el que sus pacientes empiezan a morir a mansalva sin siquiera mostrar signos de gravedad.
Además de ello, el médico también presencia varias muertes en la vía pública, ya sea por accidentes de tránsito como por suicidios, fatalidades que se acrecientan a medida que la película avanza en conjunto a su neurosis.
Estos hechos lo acercan a la investigación del mito del Ángel de la Muerte, situación que lo obsesionará y lo llevará a un desenlace completamente inesperado y en el que tendrá que lidiar con la vida, la muerte y el amor.

Télam: ¿Te ronda la idea de la muerte por la cabeza?
Sergio Mazurek: ¿Quién no tiene merodeando en la cabeza el tema de la muerte? Nadie duda de su existencia, sin embargo la única prueba de su existir es algo indirecta, ya que nos llega a través del fallecimiento de otros individuos. Nosotros mismos nunca la experimentamos en vida, porque cuando la experimentamos dejamos de estar vivos. Es un acontecimiento absurdo soportado con ignorancia y pasividad, difícil de aceptar sin objeciones ni miedos. Es por eso que el tema de la muerte está presente en la gran mayoría de los mitos y leyendas urbanas. Y, por supuesto, también en el cine de género fantástico.

T: En la película das a entender que el amor vence a la muerte.
SM: Más que una lucha entre el amor y la muerte, con vencedores y vencidos, lo que existe es un paralelismo, de acción y reacción, de causa y efecto. Si bien podemos ver a la muerte como un poderoso oponente del amor ("hasta que la muerte los separe"), también podemos concebir al verdadero amor como eterno, y por ende trascendiendo a la muerte. No hay pelea, uno parece dejarle el lugar al otro en una especie de ciclo infinito.

CINE DE GENERO
T: ¿Es difícil llevar este género en argentina?
SM: Durante mucho tiempo intentar hacer cine de género en Argentina consistía en una empresa casi imposible. Era muy difícil obtener los subsidios del Incaa, necesarios para encarar estas producciones. Pero esto fue cambiando en los últimos años. También fue muy importante la existencia del BARS, Buenos Aires Rojo Sangre, el festival de cine de terror, fantástico y bizarro, como pilar y emblema de este crecimiento. Incluso hoy tenemos La Liga de Cine de Género Argentino que agrupa a profesionales audiovisuales y gestores culturales del cine de terror, ciencia ficción, fantástico y thriller nacional.

T: ¿Se puede trabajar con productoras extranjeras este género?
SM: Si bien en el pasado ha sucedido en contadas ocasiones, actualmente, salvo lo que sucede en Blood Windows de Ventana Sur, desconozco, salvo casos aislados, la existencia de importantes posibilidades de coproducir este cine con extranjeros. Por supuesto considero que sería muy atractivo que esto pudiera comenzar a hacerse de manera masiva y/o extensiva.

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