Eduardo Funes regresaba de jugar un torneo de fútbol cuando fue asesinado

En la segunda jornada de debate por el homicidio de Eduardo Funes, asesinado a golpes y puñaladas en julio del año pasado en el barrio Abásolo, ayer declararon diversos testigos propuestos por la Fiscalía. Distintos peritos explicaron sobre las múltiples lesiones provocadas por los imputados Cesar Bahamonde y Juan Serrano.

En la sede de los tribunales penales del barrio Roca continuó así el juicio oral y público por la violenta muerte que sufrió Funes (29) durante los primeros minutos del 16 de julio de 2016 en las cercanías del Gimnasio Municipal 3. Justamente un primo de la víctima contó que esa noche compartió con un torneo de fútbol con su familiar.
Luego los restantes testigos fueron efectivos que intervinieron en distintas etapas del ilícito. Un responsable del área de Criminalística detalló sobre un relevamiento de la escena del crimen donde quedó tirado el cuerpo, el cual fue arrastrado por los acusados hasta la zona del desagüe cercano al pasaje Los Ciruelos.
También declaró la médica forense que presentó un informe de la autopsia la cual determinó que el cuerpo tenía 72 lesiones cortantes en las zonas del tórax, abdomen y miembro inferior derecho. El cráneo y rostro también presentaban múltiples heridas contusas.
Del total de las heridas 21 fueron causadas en el rostro, 45 heridas cortantes no penetrantes en zona de tórax, abdomen, miembro superior derecho y miembro inferior derecho, siendo 6 las heridas cortantes penetrantes en cavidad abdominal, detalló la especialista.
La fiscal general Cecilia Codina intenta demostrar la autoría de los imputados César Sebastián Bahamonde y Juan Julio Serrano por el delito de homicidio agravado por haber sido cometido con ensañamiento, en calidad de coautores. Ambos cumplen prisión preventiva desde sus respectivas detenciones.
Los presuntos asesinos además están imputados por haber baleado la casa de una testigo al día siguiente del aberrante homicidio.
Funes fue atacado con golpes de puño, puntapiés, con arma blanca y con la carcasa de un lavarropa en desuso que utilizaron para pegarle en el rostro.
La representante fiscal tratará de probar ante el tribunal colegiado –integrado por los jueces Martín Cosmaro, Raquel Tassello y Mariel Suárez- la saña para matar, debido a que se evidenció “un padecimiento en la víctima no ordinario que incrementaron el dolor y sufrimiento, materializado por la crueldad".

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