Edulcorantes artificiales y naturales

Quizás una de las cosas más difíciles a la hora de hacer dieta es eliminar de nuestro paladar el gusto a dulce. La industria de los alimentos bien sabe de este esfuerzo y lo ha sabido capitalizar con los conocidos edulcorantes artificiales.
En el mercado hay decenas de estos sustitutos, aunque los más conocidos son el aspartame, la sacarina y la sucralosa. Si bien es mucho lo que hemos escuchado hasta ahora de estos productos, es posible que todavía queden algunas cosas que quizás no sepas.
Si hablamos de los edulcorantes en general, la respuesta es afirmativa, puesto que de acuerdo con la Real Academia Española de la Lengua, la miel y el azúcar son edulcorantes naturales.
La stevia, una planta que durante mucho tiempo se ha usado en Paraguay y Brasil para endulzar, se puede encontrar en supermercados de buena parte de los países desarrollados.
Ha sido catalogado como el "edulcorante milagroso" y el "santo grial de la industria de la comida", debido a sus orígenes naturales y sus aclamados beneficios para la salud. Pero la clínica Mayo de Estados Unidos, advierte que esta también es artificial, debido a que se trata de un producto refinado y procesado.
Y si la razón por la que la consideramos natural es porque viene de una planta, entonces hay que tomar en cuenta que no es la única: la sucralosa (Splenda) se saca del azúcar.
Hoy en día los edulcorantes artificiales tienen todo tipo de usos, tanto industriales como en el hogar. Si te fijas bien en los ingredientes de lo que comprás, no te extrañes de encontrarlos en enlatados, productos lácteos y comidas procesadas. Pero no siempre es el mismo tipo de edulcorantes.
El aspartame, por ejemplo, no es recomendable para hornear, porque con el calor pierde parte de su sabor dulce.
Mientras que la sucralosa, que se saca del azúcar y se modifica genéticamente para no tener calorías, se mantiene dulce a altas temperaturas; lo que la hace una excelente sustituta del azúcar para cocinar.
Durante décadas los edulcorantes artificiales han estado bajo el escrutinio de científicos que intentan determinar de una vez por todas si estos productos son dañinos para la salud.
Sin embargo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos, no existe evidencia científica que indique que los edulcorantes artificiales puedan causar cáncer o cualquier otro problema de salud.

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