El adolescente que detuvo un ascensor con sus piernas ahora utiliza escaleras

Con tan sólo 14 años, Enzo se convirtió en héroe al detener con sus piernas la caída del ascensor de la Torre 1 y salvar su vida, la de su hermana y la de dos amigos. La recuperación le demandó dos meses que implicaron internación, diversos estudios, intervención quirúrgica y atraso escolar. Su madre reveló que "ahora no sube ascensores y se pone a temblar".

Por estos días Enzo disfruta plenamente de su merecido descanso luego de concluir el año lectivo y haber dejado atrás el tercer año en la Escuela de Biología Marina. No fue un año más para el adolescente que reside en el barrio La Floresta, sino que tuvo que sortear distintas dificultades que el destino le presentó y que él superó con valentía y esfuerzo.
El episodio que puso en riesgo su vida aquella tarde del sábado 25 julio en la torre 1 del complejo habitacional cuya parte trasera da hacia la avenida Ducós, frente al mar, lo afectó en el aspecto físico, pero también en el intelectual. El adolescente se llevó los talleres del segundo cuatrimestre que cursaba en la escuela, aunque después los pudo recuperar con éxito.
Su madre Margarita Melo, en diálogo con El Patagónico, recordó esos difíciles días en que tuvo que recorrer distintos consultorios médicos, comprar medicamentos y hasta agarrarse más de una bronca con la obra social porque no cubría el tratamiento completo que implicó la herida que sufrió Enzo en su pierna derecha.
En un principio los especialistas descartaron heridas de gravedad en los miembros inferiores del joven, pero con el correr de los días comenzaron los dolores y luego continuaron las infecciones. Al detener el ascensor con sus piernas en pleno descenso, Enzo padeció un profundo corte que le demandó mucho tiempo cicatrizar.
DE PELICULA
Enzo, su hermana Lucía (15) y sus amigos Ariel (15) y Ezequiel (17) habían pasado la noche anterior en el departamento del piso 14 que posee la familia del protagonista en Las Torres. Eran las 17 del sábado 25 de julio cuando la madre los pasó a buscar. Tal como siempre hacía, esperó en la puerta de la Torre 1.
Los cuatro adolescentes subieron al ascensor y cerraron la puerta externa de madera. No alcanzaron a hacer lo mismo con la reja interna, ni a apretar ningún botón cuando el aparato empezó a caer. Entre los gritos desesperados de su hermana, Enzo colocó sus manos en la pared trasera y trató de pararlo con las piernas en el escalón del piso 10.
Ese primer y arriesgado intento arrastró y levantó al menos un metro al joven que volvió a intentar lo que parecía imposible. Transcurrieron algunos segundos, el ascensor seguía su alocado descenso y él lo intentó nuevamente.
El ascensor se detuvo unos segundos en el piso 9, donde la hermana de Enzo solo alcanzó a abrir la puerta. Después, en el piso 6, “cuando volvió a parar, abrí la puerta lo más rápido que pude, salí y dejé las piernas abajo del ascensor para que parara en el piso 5 y ahí bajaron ellos. Luego, lo solté y cayó”, describió el protagonista a este diario en los días posteriores al accidente.
El chico que jugó al rugby en Deportivo Portugués descendió finalmente por el piso 5. "Lo único que pensé fue en abrir y tratar de pararlo con las piernas, que es donde tengo más fuerza en todo el cuerpo”, relató. También fue consciente de que pudo haber perdido sus extremidades debido a la arriesgada acción que improvisó en ese dramático momento.

LA LARGA RECUPERACION
El heroico adolescente estuvo de reposo los primeros días en su casa con la pierna derecha vendada. Después comenzaron los dolores e infecciones que ameritaron su internación por una semana. El profundo corte por poco no le afectó los huesos.
Hoy su madre recuerda que "fueron dos meses terribles, con un montón de estudios que tuvo que hacerse y la obra social no reconocía todo. Gracias a Dios se recuperó lo más bien”.
Enzo estuvo dos meses en los que debió estar acompañado, contenido, y ello lo retrasó en las actividades escolares. En el segundo cuatrimestre no aprobó los talleres, pero finalmente los recuperó en la última parte del año sin inconvenientes. Pero Enzo no volvió a subirse hasta el momento a un ascensor; prefiere utilizar las escaleras.
Su madre contó que “no sube ascensores, se pone a temblar y me agarra. Vuelve el susto que quedó y se cuida de todas estas cosas”.
Por otra parte, la Justicia penal aún lleva adelante la investigación de ese caso para deslindar responsabilidades. Según Margarita, la Justicia constató que ese ascensor no debería haber estado funcionando en ese momento. También, que no contaba con los carteles de señalización de que estaba bloqueado.
Con la denuncia penal, la mujer dice que no busca un resarcimiento económico, sino que “no vuelva a suceder y que alguien del consorcio de Las Torres se haga cargo de lo que pasó”.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico