El "apodo" por el que lo llamaba su madre terminó delatándolo

Su madre se comunicada con él al penal de Ituzaingó, donde había caído preso por otra causa y lo llamaba "Chirito". La Brigada de Investigaciones siguió de cerca las conversaciones de la mujer, interceptadas bajo orden judicial. Así descubrió que el muchacho que estaba detenido por abuso de armas en la Unidad Penitenciaria 39, pero bajo el falso nombre de Juan Dojorti, no era otro que Martín Nicolás Vargas. Estaba prófugo de la Justicia de Comodoro Rivadavia desde el 23 de abril de 2013. "Casate" se fugó antes de ser llevado a juicio por el homicidio de Ana María Molina.

"Chirito" así lo llamaba su madre por teléfono. La mujer, residente en las 1.311 viviendas, se comunicaba hacia la Unidad Penitenciaria Nº 39 de Ituzaingó, en Buenos Aires. No lo llamaba por su nombre, a lo sumo le decía hijo o hijito. Pero cuando "Chirito" le preguntó por su hermana, pisó en falso.
Ya la Brigada de Investigaciones seguía de cerca las conversaciones a través de teléfonos interceptados por orden del juez Mariano Nicosia, a pedido de la Fiscalía. Es que la mujer viajaba a menudo a Buenos Aires a visitar a Elías, el hermano de "Chirito" quien en una de las conversaciones le dijo a su madre que su hermano dormía.
Al caer preso en Buenos Aires, "Chirito" se hizo pasar por Juan Dojorti, pero no era otro que Nicolás "Casate" Vargas. Estaba procesado por una causa de armas junto a su hermano que sí ingreso al sistema judicial de Buenos Aires con su nombre verdadero.
"Casate" prófugo de la Justicia de Comodoro Rivadavia desde el 23 de abril del 2013 -cuando no se presentó al juicio que debía enfrentar por homicidio- burló al sistema judicial bonaerense identificándose bajo el nombre de Juan Mauricio Dojorti, un joven nacido el 25 de junio de 1983 en San Juan y con domicilio en Merlo.
Sin embargo, el oficial de la Brigada de Comodoro Rivadavia, Patricio Rojas junto a un suboficial -con el acompañamiento de Juan Carrasco y Pablo Lobos y las directivas de la fiscal Camila Banfi y su colaborador Cristian Olazábal- lograron descubrirlo con la comparación de fotografías, comparación de huellas entre el sistema AFIS de Chubut y el SIBIOS de la Policía Federal, sumado también a las conversaciones con su madre. Así lograron establecer que "Chirito" era "Casate".
Para descubrir que se trataba del prófugo se contó con la colaboración también del subdirector del penal, prefecto mayor Rubén Echenique.
Vargas estaba prófugo de la justicia por el homicidio de Ana María Molina. Fue baleada el 21 de enero de 2012 a metros de la Seccional Quinta y falleció 48 días después, el 9 de marzo.
La mujer tenía custodia policial porque ya había sufrido amenazas y tiroteos dado que las autoridades policiales y judiciales la dejaron expuesta con nombre y apellido como una de las denunciantes en las órdenes de allanamientos que permitieron desarmar a una banda peligrosa del barrio Isidro Quiroga.
Por el homicidio -caso fiscal Nº 41.360, carpeta 4.657- fue detenido "Casate", pero en la etapa preliminar a juicio, la juez Margarita Pfister había entendido que no existían peligros procesales y por ello primero le concedió arresto domiciliario, para luego darle la libertad transitoria, con la única salvedad de que no se acercara a las 1.311 Viviendas, aunque podía ir cada tanto a visitar a su abuela enferma.
Pese a todos los beneficios a su favor, el presunto homicida no se presentó el día que debía comenzar el juicio para esclarecer la muerte de Molina. El juez Américo Juárez dictó su captura recomendada.
PAPILOSCOPIA
Con el hallazgo de Vargas bajo otra identidad en un penal de Buenos Aires, la fiscal Banfi explicó: "a veces tenemos procesados a los que no se les pide la identificación o las fichas, hasta estar próximos al debate para pedir su reincidencia". Las huellas no habían sido cotejadas en un principio por la Policía Federal ni el Servicio Penitenciario Federal.
Al comparar las fotografías se detectaron rasgos similares, además de lunares en la piel, las cejas y la parte inferior de las orejas.
Pero el estudio papiloscópico que se hizo con las fichas decadactilares de Vargas extraídas del prontuario 248.619 y el del prontuario de la Policía Federal de Juan Dojorti fue contundente. Se descartó que las huellas fuesen las del verdadero Dojorti y se confirmó que eran de "Casate" Vargas.

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