El asesino habría utilizado un silenciador

En la cuarta jornada del juicio contra Claudio Lamonega -el acusado por los asesinatos de Marisa Santos, Lucas y Victoria Ramis- el testimonio del Licenciado en Criminalística, Alberto Enhes, explicó la mecánica del hecho.

Seis testigos declararon ante el tribunal colegiado, en la cuarta jornada del juicio por el triple crimen de Sarmiento. El primer testimonio correspondió al Licenciado en Criminalística, integrante del Departamento de Criminalística del Equipo Técnico Multidisciplinario (ETM) de la Procuración General, Alberto Leonardo Enhes.

El profesional, inició su testimonio detallando su intervención en la investigación desde el 27 de noviembre del año pasado. En este sentido, explicó que se encontraron con una escena del hecho bastante atípica. Las víctimas estaban en sus camas y sin signos de defensa. En este marco, sostuvo que analizaron algunas hipótesis, para explicar por qué no se despertaron ante el ruido de los seis disparos de un arma de fuego. Estas teorías fueron descartadas, tampoco era probable una ejecución en simultáneo. Finalmente orientaron la investigación, a la posibilidad de que el ejecutante haya utilizado un supresor de sonido.

Luego el experto en balística, amplió la información sobre la mecánica del hecho, la distancia de los disparos, y las pruebas de sonidos efectuadas en la vivienda, y en las dependencias del ETM. En este contexto, remarcó que por el ángulo de ingresos de los proyectiles en los rostros de y cabeza de las víctimas, el tirador se ubicó a una distancia no mayor a diez centímetros.

Con respecto al asesinato de Lucas Ramis, manifestó que por la posición en la que fue hallado su cuerpo, el tirador lo sentó sobre la cama y efectuó un segundo disparo sobre la cabeza en forma descendente, cuando el joven ya estaba muerto.

Asimismo, al perito le llamó la atención que en la cama de Victoria, la manta se hallaba prolijamente doblada en triangulo. Esto indicaba que la actitud del homicida, era la de una persona prolija.

Por otra parte, el tubo hallado en el canal de riego secundario, de la zona de chacras, fue analizado por los peritos en Rawson. El testigo destacó que se trataba de un silenciador de sonido de veinte centímetros de longitud y tres centímetros de diámetro, con distintos tipos de celdas, pavonado y de color negro. El experto lo definió como un supresor de sonido muy bien hecho, de excelente factura.

También ofreció su testimonio, la mamá de un compañero de Lucas, quien confirmó que vio por última vez a los hermanos Ramis Santos, el sábado por la tarde, cuando fueron a su casa para dejarles las hojas de un trabajo practico de su hijo. Los dos compañeros de Lucas, en tanto, coincidieron que junto a otros dos amigos habían acordado juntarse el domingo por la mañana, para asistir juntos a la maratón escolar que se iniciaría desde la Avenida San Martín, que era de carácter obligatoria. Al no llegar Lucas a la cita acordada, y no responder los llamados al teléfono fijo, ni los mensajes de texto, decidieron ir hasta a su casa. Allí observaron el portón abierto, todas las persianas bajas, y que no se encontraba la camioneta Kangoo de la madre.

Por otra parte, una joven amiga de la familia de Marisa que se desempeña en el sector de recaudación de la Municipalidad relató que en una oportunidad, Marisa le consultó si podía pagar impuestos con la tarjeta de débito de Lamonega.

Sobre la relación entre el imputado y la víctima, dijo que Marisa le había contado de su separación. Los motivos del distanciamiento estarían fundados en la etapa adolescente que atravesaban sus hijos, y los celos que manifestaba Claudio Lamonega.

Por último, declaró un testigo que confirmó que el domingo 23 por la mañana, observó al acusado cuando arrojaba una bolsa en un contenedor de residuos, ubicado sobre la calle Perito Moreno. A pocos metros de ese lugar fue hallada la camioneta Kangoo de Marisa Santos.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico