El atacante de Munich planeó su masacre durante un año

Sus padres contaron que después que un grupo de sus compañeros de escuela le dieran una paliza, Ali David Sonboly empezó a buscar refugio en juegos violentos de internet y desarrolló fobias sociales y un cuadro depresivo.

Cuando se cumplen tres días del ataque que conmovió a la ciudad alemana de Munich, la investigación de la Fiscalía descartó un vínculo con grupos extremistas internacionales, la existencia de cómplices y ayer agregó que el joven alemán-iraní de 18 años, que no tenía antecedentes penales, planeó el tiroteo durante un año.
El fiscal de Munich, Thomas Steinkraus-Koch, informó que el joven atacante, que el viernes mató a nueve personas, en su mayoría extranjeras, e hirió a otras 35 antes de suicidarse, "empezó a preparar la matanza hace un año" y que hasta ahora no encontraron ninguna evidencia que indique eligió a sus víctimas según un criterio específico.
Además, explicó en una conferencia de prensa que pudieron "comprobar que el joven de 18 años fue tratado por una enfermedad psiquiátrica". Contó que al allanar su casa, encontraron documentos médicos que demuestran que el chico padecía trastornos de ansiedad y depresión.
"Estuvo en tratamiento clínico y en tratamiento ambulatorio y en su casa se encontraron medicamentos", agregó el fiscal, citado por la agencia de noticias EFE.
Al mismo tiempo, el jefe de la Oficina Federal de Investigación de Baviera, Robert Heimberger descartó ayer definitivamente que haya habido cómplices en el tiroteo ya que todos los proyectiles encontrados provienen del arma que usó o de armas de los policías que actuaron después de la masacre.
El funcionario destacó que el joven disparó 57 veces y que encontraron 300 balas más en su mochila, según informó la agencia de noticias DPA.
Heimberger explicó que el joven, identificado por medios como Ali David Sonboly, habría comprado ilegalmente el arma en la "red oscura" (deep web) y desmintió la versión periodística que sostuvo que habían encontrado en su cuarto el manifiesto del asesino noruego Anders Behring Breivik que hace cinco años mató a 77 personas en un ataque perpetrado en la isla de Utoya y en Oslo.
Según Heimberger, el joven alemán-iraní sí escribió su propio manifiesto y confirmó que hace poco había visitado la escena de una masacre cometida por otro joven en el suroeste de Alemania y se había sacado fotografías.
Todavía ni la Fiscalía ni la Policía ha podido determinar con certeza la motivación de Sonboly, un joven sin antecedentes penales, sin vínculos conocidos con extremistas y que recién en el último comenzó a acercarse a lugares y símbolos de radicalización y violencia.
Sus padres llegaron a Alemania en los años noventa; su padre trabajaba como taxista y la madre estuvo un tiempo trabajando en una tienda. Según Steinkraus-Koch, hace cuatro años, cuando aún estudiaba, fue víctima de acoso escolar por parte de otros compañeros.
La Policía alemana había tenido contacto con él antes, pero sólo como víctima.
Primero como víctima de un robo y luego cuando un grupo de sus compañeros de escuela le dieron una paliza.
Desde entonces, sus padres contaron que empezó a buscar refugio en juegos violentos de internet y desarrolló fobias sociales y un cuadro depresivo.
No está claro cómo pasó de este estado de encierro y distanciamiento social a comenzar a planear una masacre.
Lo que sí se sabe es que hace un año visitó Kretzschmer, la escena de una matanza cometida en 2009 por un joven e 17 años, y que en mayo pasado abrió una cuenta de Facebook utilizando los datos de una joven turca y desde allí invitó a un número desconocido de gente a encontrarse en el McDonald frente al centro comercial Olympia, el lugar que eligió para su masacre.
Allí murieron sus primeras cinco víctimas.
La Fiscalía informó ayer que ninguna de las víctimas coincide con los nombres que respondieron a la invitación de Sonboly en Facebook, lo que refuerza la teoría de que disparó indiscriminadamente a quien pasaba por allí.
Mientras la sociedad alemana no logra sacudirse la conmoción y el dolor, miembros del gobierno alemán encabezado por la canciller Angela Merkel se mostraron a favor de revisar la ley que habilita la tenencia de armas en el país.
"Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para limitar el acceso a las armas", aseguró el ministro de Economía y vicencanciller del país, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, a la cadena de noticias Funke.
El ministro del Interior, Thomas de Maziére, también se sumó a las voces oficiales que prometieron rever la ley y prometió examinar "cuidadosamente" si es necesario adoptar cambios.

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