El austríaco Thiem eliminó a "Rafa" Nadal y define el título con Almagro

Dominic Thiem dio la sorpresa al eliminar al defensor del título al ganarle por 6-4, 4-6, 7-6 (7-4) y de esa manera se verá la cara en la final con el español Nicolás Almagro, que en la otra "semi" venció a su compatriota David Ferrer por 6-4 y 7-5.

El austríaco Dominic Thiem y el español Nicolás Almagro avanzaron ayer a la final del Argentina Open, certamen que forma parte de la gira sudamericana sobre polvo de ladrillo y se juega en el Buenos Aires Lawn Tenis, tras eliminar en semifinales al gran favorito Rafael Nadal, y al también ibérico David Ferrer, respectivamente.
Thiem, ubicado en el puesto 19 del ránking mundial, fue la gran estrella de la jornada con su victoria sobre Nadal (5), último campeón en Buenos Aires, por 6-4, 4-6 y 7-6 (7-4) en un partido de altísimo nivel tenístico que se definió por pequeños detalles y duró dos horas y 50 minutos.
Almagro (72), por su parte, campeón en Buenos Aires en 2011, se impuso sobre Ferrer (6) por 6-4 y 7-5 luego de una hora y 48 minutos de juego.
Thiem y Almagro se enfrentarán hoy a desde las 14 en la cancha central Guillermo Vilas, con un historial entre ambos de apenas un solo partido, el que ganó este año el austríaco en el Abierto de Australia por 6-3, 6-1 y 6-3 en la segunda ronda.
El tenista nacido en Austria fue la gran estrella de la jornada, puesto que se recuperó de un momento en el que estuvo a punto de perder y con un tenis potente y ofensivo se dio el gran gusto de superar a Nadal.
El austríaco, quien salvó un match point en contra en el tercer set, logró en Buenos Aires el mejor triunfo de su carrera, ya que antes sólo le había ganado a un 'top ten', el suizo Stan Wawrinka en el Masters 1000 de Madrid 2014, aunque lógicamente el helvético no tiene los pergaminos de "Rafa" con su colección de 14 Grand Slams.
Thiem, nacido en la ciudad de Wiener Neustadt, y ganador de tres titulos de la ATP, todos el año pasado sobre polvo de ladrillo, en Niza, Umag y Gstaad, se llevó una justa victoria y dejó en claro que es un tenista muy bueno, completo desde el fondo de la cancha, sólido de derecha y de revés, con un servicio respetable.
El primer set, que se llevó Thiem por 6-4, marcó la tendencia del partido, pese a que la definición fue ajustada.
En ese contexto, el austríaco castigaba con su derecha y también con su revés, y Nadal aguantaba su potencia como podía, pero muchas veces era sobrepasado y eso lo hacía equivocarse, como cuando falló un revés paralelo y cedió su servicio, lo que le costó quedar abajo 5-4 y luego perder el parcial por 6-4.
Nadal, lejos de entregarse, luchó durante todo el segundo set para equilibrar los 'misiles' que recibía del otro lado de la cancha, alentado por el público que ansiaba verlo ganar.
El "Olé, olé, Rafa, Rafa" tronó fuerte en el estadio y el español se llevó el segundo set por 6-4 con un quiebre de servicio que se produjo tras una derecha larga de Thiem.
En el último parcial, Thiem lucía mejor físicamente y se adelantó 2-0 con un quiebre (1-0), pero el súper campeón mallorquín sacó a relucir su gran corazón e igualó 2-2, con una paridad que se mantuvo hasta el tie break.
En la definición rápida, Thiem se adelantó 6-1 con Nadal totalmente expuesto y en su peor versión, pero vaciló cuando tuvo los cinco match points a favor, o quizá se percató de lo que estaba a punto de conseguir y por eso cerró con algunas dudas por 7-4 en su tarde soñada.
El público argentino despidió de pie a Nadal, quien retribuyó con los brazos en alto tanto afecto, y también fue apaludido Thiem, algo más introvertido que el español.
En la segunda semifinal también hubo sorpresa porque Ferrer, tres veces ganador del Argentina Open -en 2012, 2013 y 2014- le había ganado al murciano Almagro los 15 partidos anteriores que habían jugado, incluidos dos en Buenos Aires, en 2012 y 2014.
Almagro, potenciado por su éxito en la ronda anterior ante el francés Jo-Wilfried Tsonga (9), jugó mejor el set inicial y se lo llevó con un quiebre (4-3) que le permitió administrar cómodo sus juegos de saque, así se impuso por 6-4 ante un Ferrer que lucía cansado, siendo que el estado físico es una de sus grandes armas.
Es que el tenista nacido en Javea había trajinado al mediodía para completar su victoria sobre el uruguayo Pablo Cuevas (35) por 6-4, 1-6 y 6-3, en el partido que había quedado inconcluso en la noche del viernes con el marcador 4-2 en su favor, debido a la lluvia que impidió que se completara la jornada.
Sin demasiadas reservas físicas, Ferrer no fue una máquina de pasar pelotas sobre la red y sintió los impactos de derecha de Almagro, quien estuvo muy preciso, como en las rondas previas cuando venció en fila a su compatriota Albert Montañés (125), al argentino Federico Delbonis (45) y al mencionado Tsonga.
El murciano quebró de nuevo a Ferrer, se adelantó 6-5 y después definió por 7-5, para instalarse en la final de hoy.
Almagro mostró un muy buen nivel durante la semana, aunque habrá que ver si le alcanza ante Thiem, quien parece dispuesto a cortar con la hegemonía de los españoles en el ATP porteño, con siete títulos consecutivos desde 2009.

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