El bebé nacido con microcefalia por el zika en Brasil tiene un desarrollo sorprendente

João Miguel ya tiene un año y medio y es uno de los casos graves de Síndrome Congénito de Zika. La evolución del niño hoy sorprende a sus padres y a los médicos.

Con un 1 año y seis meses João Miguel ya camina y se sienta sin la ayuda de sus padres o de sus hermanas. Pero no sólo eso, el niño corre y juega por toda su casa.
Estas actividades serían normales en un bebé sano, pero João nació con microcefalia causada por el virus del Zika, y a los 8 meses estuvo al borde de la muerte. Ahora su desarrollo es algo que no se esperaban médicos y familiares.
"Los médicos se quedan sorprendidos y felices con él. Comentan que la situación de todos los bebés es triste, pero que es bueno ver que uno de ellos le muestra a la medicina que la microcefalia no es algo tan monstruoso como la gente piensa", dijo a BBC Brasil Rosileide Maria da Silva, de 31 años, madre del bebé.
João fue uno de los 2.653 niños en Brasil que nacieron con microcefalia y otros problemas causados por el zika durante la gestación, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud del país.
Nació con un perímetro cefálico de 29 centímetros (el parámetro para identificar casos de microcefalia es igual o inferior a 31,9 cm en niños) y una seria deficiencia visual. No mueve normalmente el brazo derecho y aún no habla.
João era uno de los bebés con microcefalia que sufría de graves problemas respiratorios, que son consecuencia de la dificultad de sus cerebros para coordinar la respiración y la deglución.
"Tuvo dos paros cardiacos. El médico me dijo: 'prepárate para lo peor porque tu hijo está muy grave, no hay solución'", recuerda Rosileide.
"Entré en cuidados intensivos sin expectativa de nada, pero me prometí a mí misma que iba a luchar por su salud y que iba a probar que su deficiencia no es como se muestra", cuenta.
Así como muchos niños de la "generación zika", que nacieron principalmente en los estados del noreste de Brasil, João Miguel tenía un pronóstico malo al nacer. "Primero una médico me asustó, dijo que quizá João no caminaría, no hablaría. El caso era nuevo para ella también", dice Rosileide.
Como no siempre había vacantes para las sesiones de fisioterapia en los hospitales y centros de rehabilitación —a causa del gran número de niños afectados, muchos todavía están en la lista de espera—, buena parte del estímulo inicial que el bebé recibió fue hecho por su madre.
"Yo hago terapia con él todos los días en casa, desde que nació, incluso sin saber lo que era ideal para él y lo que no era. Después la doctora me orientaba y yo lo continué haciendo", dice.
El primer año de vida es un período fundamental para el desarrollo del cerebro y la visión de los niños afectados por el zika, según expertos.
Hace unos dos meses, João fue dado de alta de las sesiones de fisioterapia. Pero continúa en la terapia visual y comenzará a frecuentar un grupo para estimular el habla.
La neuropediatra Vanessa van der Linden, que acompaña a João Miguel desde su nacimiento, resalta que el estímulo y la fisioterapia son fundamentales para los niños con síndrome congénito del zika, pero que es difícil predecir cómo responderá cada uno de ellos.
"João tiene un compromiso neurológico importante, pero algunos niños se desarrollan más que otros. Depende de cómo el virus afecta el cerebro de cada uno", afirma.

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