El Calafate no le escapa al frío con sus bares de hielo

En El Calafate existen dos novedosos emprendimientos que no pretenden huir de las bajas temperaturas, sino disfrutarlas. Se trata de "Glacio Bar" y "Yeti Ice Bar", dos atractivos lugares construidos completamente en hielo para disfrutar con amigos o en familia de buena música y los mejores tragos.

Lugares divertidos y originales existen en nuestro país. No es necesario cruzar las fronteras para disfrutar de insólitas propuestas turísticas, incluso en la propia Patagonia. A solo 1029 kilómetros de Comodoro Rivadavia, en la vecina provincia de Santa Cruz, El Calafate cuenta actualmente con dos bares construidos enteramente de hielo con: esculturas, lámparas, paredes, sillas, vasos, la barra, y hasta las estanterías hechas de hielo.
De todos modos no se trata de una novedad argentina. Es más, ya es común que cuando la temperatura baja de los cero grados, en varios lugares se activan atracciones donde el hielo y la nieve son protagonistas. El pionero fue Suecia con el primer – y más conocido- hotel de hielo en el mundo que inauguró en 1989. Se trata de un verdadero iglú de lujo en donde los turistas pagan fortunas por dormir en habitaciones hechas de toneladas de hielo con una temperatura de -5ºC. Mientras que en 1994 inauguró el bar con esta misma lógica. Hoy en día el fenómeno cobró vida y ya la mayoría de las grandes capitales cuentan con una atracción similar.
En Argentina el primero de alcanzar esta moda fue El Calafate, hogar del majestuoso Glaciar Perito Moreno, en el mismo lugar donde se posa “Glaciarium”, el museo de hielo inaugurado en el verano de 2011, justo frente al Lago Argentino. Este museo, abarca la historia y los misterios de los glaciares y es un lugar ideal para visitar en familia. Como cierre del recorrido, el “Glacio Bar” ofrece whisky en vasos de hielo y la posibilidad de sacarse fotos con esculturas talladas de los mismos témpanos que recorren el lago.
“Glacio Bar”, construido con bloques de glaciar rescatados del lago, funciona en una cámara frigorífica en el subsuelo, la cual mantiene siempre la misma temperatura y humedad. Pero no sólo las paredes son de hielo, sino que el Glacio Bar también está equipado con piezas glaciarias adaptadas para que puedan cumplir su función como mobiliario. Por tanto, la ambientación del lugar está en concordancia con el resto del edificio del museo y con el entorno de El Calafate.
Para ingresar y no congelarse, se entrega ropa y botas adecuadas, pero se advierte que el establecimiento está hecho para que los viajeros no se queden mucho tiempo, tan sólo unos diez minutos, para no ser afectados por la baja temperatura. La entrada incluye libre consumición de bebidas blancas, aperitivos, licores, y bebidas sin alcohol. Los niños ingresan sólo a partir de los 3 años.
“Yeti Ice Bar”, por su parte es el más reciente. Inauguró en enero de este año y se encuentra en el centro de la ciudad. En el ingreso se recibe a los visitantes con una simulación estética de ambiente gélido que sirve como recepción y a la vez para disfrutar de su exclusiva carta de cócktails, cafetería o algún simple tentempié. Incluso se ofrece para la noche una exquisita propuesta de sushi. Las bebidas más populares allí son cócktails con vodka y los chupitos de vodka que se beben en vasos de hielo.
Antes del ingreso, se les da a los visitantes una charla informativa y luego se accede al bar de hielo, donde en un ambiente de cuevas y cavernas de hielo, se posa el mítico personaje, el gigante Yeti de los Himalaya que da nombre al lugar. En la “precámara de frío” todos son provistos de hermosas capas térmicas con capucha, guantes con piel y crampones para los zapatos que sirven para caminar sobre el piso de hielo y no patinarse.
Todo el “ice bar” está diseñado para vivir una experiencia visual increíble, con un equipo de fotógrafos profesionales plasmaran en papel los mas lindos recuerdos. Funciona desde las 11 hasta las 2 de la mañana. Se cobra la visita que dura entre 25 y 30 minutos, en donde la bebida está incluida.

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