El ciberataque se propagó en Asia, pero logran frenarlo en Europa

El virus en cuestión, un "ransomware" que bloquea las computadoras y pide un rescate para reactivarlas, había sido robado a la agencia de inteligencia estadounidense NSA.

El ataque global de ransomware infectó a "cientos de miles" de computadoras chinas, de 30.000 entidades distintas, informó Qihoo 360, uno de los primeros proveedores y desarrolladores de software antivirus locales. En Europa, en cambio, "no se registraron nuevas infecciones" debidas a Wannacry.
"Esto -advirtió Europol- es un mensaje positivo. Significa que en el fin de semana, con el alerta del ataque a nivel global, las personas trabajaron para actualizar la seguridad de los aparatos".
En total hay unas 200.000 computadoras afectadas en 150 países, y el rescate requerido ronda los 300 euros. Hasta ahora se pagaron unos 20.000 euros, pero Europol recomienda no pagar.
La Autoridad china de control del ciberespacio emitió el alerta sugiriendo instalar o actualizar programas para conjurar ataques ransomware.
El presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró que "la gerencia de Microsoft dijo claramente que el virus nació en los servicios de inteligencia de Estados Unidos" y lanzar tales virus significa "levantar una tapa que puede volverse contra quien la creó". El ataque -agregó- debería alentar a la comunidad internacional a afrontar el tema "a los niveles políticos más altos".
Trabajan en el caso policías y varias autoridades gubernamentales, para limitar y neutralizar el ataque en curso a nivel global, mientras compañías especializadas como Qihoo 360, Tencent y Kingsoft Security reforzaron los servicios, según un comunicado de la Cyberspace Administration of China.
También Hitachi terminó en el ataque global: el coloso japonés indicó que encontró varias de sus computadoras con problemas en el envío y recepción de e-mail. También señaló haber encontrado problemas en sus sistemas durante el fin de semana, logrando de todos modos resolver algunos.
Nissan (en sus plantas británicas) y el coloso ferroviario East Japan Railway están asimismo entre los afectados. El ciberataque debería servir como campanilla de alarma, advirtió Microsoft: los gobiernos no deberían almacenar peligrosos softwares que pueden ser transformados en armas por hackers sin escrúpulos.
El virus en cuestión, un "ransomware" que bloquea las computadoras y pide un rescate para reactivarlas, había sido robado a la agencia de inteligencia estadounidense NSA.
"Hemos visto vulnerabilidades almacenadas por la CIA que terminaron en WikiLeaks y ahora esta vulnerabilidad robada a la NSA afectó a clientes en todo el mundo", escribió en el blog de la compañía el presidente de Microsoft, Brad Smith.
El "ataque sin precedentes", como lo definió la policía europea, desencadenó un mensaje del G7 a los gobiernos para que compartan información destinada a combatir las amenazas crecientes de los ciberterroristas.
Entretanto el recuento de daños sigue y va desde los ferrocarriles alemanes a la Renault, que paró sus plantas en Francia, así como el sistema sanitario británico y la Universidad de Milán.

DAÑOS FUTUROS

Por su parte, MalwareTech, el apodo del joven técnico inglés que logró frenar el virus, considera que los hackers podrían cambiar el código utilizado en el primer ataque y causar nuevos problemas.
El Reino Unido fue uno de los países más afectados: su sistema sanitario, el NHS, tiene 48 empresas hospitalarias cuyos sistemas no resistieron el virus. La ministra del Interior Amber Rudd había asegurada que los problemas estaban resueltos, pero hoy el Royal London Hospital, uno de los mayores centros hospitalarios de la capital británica, difundió un comunicado donde se advierte que sus técnicos aún trabajan para restablecer la normalidad del servicio.
El único que logró hasta ahora detener el virus es un muchacho británico de 22 años, oculto tras su cuenta de Twitter "MalwareTech".
El joven, que por trabajo estudia la difusión del malware, compró un dominio al que remitía Wannacry, porque así podría estudiarlo mejor: sin saber que allí los ciberatacantes habían ocultado el "interruptor" para apagarlo, capaz de detener al virus cuando fuera activado.

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