El cierre del Zoo de Palermo y la apertura del Ecoparque

Desde 2012 los militantes locales de la liberación animal reclamaban por las pésimas condiciones del zoológico. En su momento eran vistos como unos veganos extremistas pero en dos años ya tenían un plan de transformación. ¿Su idea? Cerrar el Zoo y abrir un jardín ecológico sin exhibición de animales.

El zoológico porteño, ubicado en la zona de Plaza Italia del barrio de Palermo, punto de paseo para turistas y locales, será transformado en un ecoparque en el que se irá reduciendo de forma paulatina la presencia permanente de animales. El objetivo es que el espacio trabaje también en la recuperación de animales silvestres heridos o rescatados del tráfico ilegal así como en la conservación de la fauna autóctona; en todos los casos los ejemplares estarían transitoriamente en el parque.
El proyecto menciona además como pilares de la transformación generar un Corredor de la Biodiversidad que integre al futuro ecoparque con el Jardín Botánico y el Parque Tres de Febrero, así como promover el espacio como un lugar de encuentro en el que emprendedores y organizaciones puedan realizar proyectos vinculados a la conservación del medioambiente.
Esta es sin dudas una victoria para quienes peleaban una batalla en la entrada del Zoo, repartiendo volantes y alarmando al público con mensajes dramáticos sobre el cautiverio. Esta lucha data del 2012, en ocasión del remate que renovó la concesión a Jardín Zoológico SA y hacia fines de 2014 presentaron un plan de transformación redactado y una página web -SinZoo- para difundirlo. En abril de 2015, Adrián Camps, del Partido Socialista Auténtico, firmó la propuesta y la llevó a la Legislatura como proyecto de ley.
Aunque el anuncio reciente de la Ciudad no permite precisar qué tipo de parque tendrá la ciudad en unos años, el bosquejo no difiere demasiado de la plataforma de SinZoo, algo impensable hace tres o cuatro años.
La crisis del zoo de Palermo es larga y tiene sus aristas, que incluyen desmanejos políticos y empresariales, pero también forma parte de un quiebre global en la relación hombre-animal.
Un punto de conflicto, y una de las incógnitas sobre el nuevo ecoparque anunciado es si habrá animales en exhibición en el predio. Todos acuerdan en que el zoo tradicional es un concepto desterrado, y que las condiciones de los espacios deben mejorar, pero muchos conservacionistas creen que la exhibición de fauna es positiva si se la aborda desde la educación ambiental.
Aun en la vaguedad del anuncio, el gobierno porteño sugirió que la exhibición se eliminará progresivamente. Algunos naturalistas sostienen que los animales son embajadores de un mundo que se pierde, y que exhibirlos contribuye a la toma de conciencia, además de solventar los programas de conservación

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