El comercio comodorense se concentra en ocho sectores además del centro

Esta ciudad reúne 8.749 comercios habilitados, según indican los registros de la Dirección General de Habilitaciones Comerciales. El casco céntrico, como ha sucedido en forma histórica, es el lugar de mayor concentración con 3.322 locales. Hay otras ocho zonas comerciales que suman otros 3.332 comercios en más de noventa rubros. Más allá de la diversificación, nadie escapa a la crisis y según explican los comerciantes, el contexto actual solo es comparable con lo que sucedió con la baja del barril del petróleo en 1998.

Históricamente en Comodoro Rivadavia el casco céntrico es la zona comercial por excelencia, tal como sucede en la mayoría de las ciudades. Sin embargo, la ramificación que ha tenido esta ciudad, que hoy suma más de 50 barrios en toda su extensión, ha generado que otras zonas también se conviertan necesariamente en lugares de concentración de comercios.
Una de las primeras, ya desde varias décadas atrás es la zona de La Loma, especialmente el sector de las calles Alem, Alvear -con fuerte presencia del rubro de repuestos del automotor- y la zona de la avenida Rivadavia entre Pastor Schneider e Islas Malvinas. Lo mismo ocurre con la avenida Kennedy, o la avenida Tehuelches en el barrio Mosconi.
En la actualidad Comodoro Rivadavia registra ocho zonas de concentración comercial, más allá de la actividad comercial del casco céntrico. Este último cuenta con 3.415 locales habilitados, es decir el 39% de los 8.749 emprendimientos que funcionan en esta ciudad.
Según datos de la Dirección General de Habilitaciones Comerciales, que dirige Raúl Montenegro, el 61% restante de los comercios se distribuye en diferentes sectores, siendo los barrios Pueyrredón e Industrial los de mayor aglutinamiento.
Es que si bien el sector Industrial se caracteriza históricamente por el funcionamiento de empresas y comercios, el barrio Pueyrredón es una de las zonas que mayor crecimiento ha tenido en las últimas décadas, al compás del impulso de las avenidas Polonia y Portugal.
Hoy esa jurisdicción reúne 820 locales comerciales y constituye el segundo punto de ventas de la ciudad, incluso por encima del barrio Industrial que contabiliza 674 emprendimientos, en este último caso con empresas y comercios mayoristas.
Luego existe una franja comercial de seis barrios que superan cada uno los 200 emprendimientos habilitados, algunos con puntos comerciales bien definidos, y otros con una gran diversidad en toda expansión como sucede en el Juan XXIII, General Mosconi, Próspero Palazzo, Roca, Ceferino Namuncurá, Don Bosco y Jorge Newbery. Cada uno de estos barrios en escala descendiente concentra desde 286 a 224 locales, con un total de 1.828 comercios habilitados.

ENTRE ALTOS COSTOS Y LARGAS DISTANCIAS
Según Oscar Benítez, propietario de Mágico y uno de los tantos comerciantes que apostó a instalarse afuera del casco céntrico -primero en la zona de La Rural, donde funcionó durante 19 años y desde hace poco tiempo en otro sector consolidado como la avenida Kennedy-, esta diversidad es consecuencia del mismo crecimiento de la ciudad.
"Empezó a haber muchos más barrios, se empezó a diversificar la zona, la misma gente no se ha querido mover de un lado a otro y empezó hacer grande cada centro comercial", consideró al ser consultado por El Patagónico.
"Los comercios también empezaron a invertir y la gente emprendedora empezó a ver que faltaban verdulerías, carnicerías y empezaron a ponerlo. Así se abrió el panorama. Por eso hoy tenés un Kilómetro 5 esplendoroso, un Kilómetro 3 espléndido, y la avenida Kennedy ha tomado un impulso interesante. Cuando yo vine había locales desocupados y se han ocupado la mayoría, también capaz por el elevado alquiler de otros sectores", agregó abriendo el juego a pensar otras posibilidades, más allá del crecimiento.
Alexis Tögel, presidente de la Cámara de Comercio coincide con Benítez. "El comercio creció como creció la ciudad: prácticamente se duplicó y los comercios también, pero de manera desordenada", señaló.
"Sucedió que en una época muchos de los que estaban en la actividad petrolera tenían un remanente de dinero y decidieron invertirlo. Al hacerlo de esa manera se hace sin previsión, sin un análisis de mercado y sin tener en cuenta cuántos hay del mismo rubro. Eso genera que muchas veces haya apertura y cierre en poco tiempo", analizó.
"Además por una cuestión lógica, el crecimiento demográfico genera mayor cantidad de movimiento de gente en distintos sectores, buscan alternativas y no tener que trasladarse a 30 cuadras para hacer una compra diaria. Después se empiezan a generar espacios comerciales, donde emprendedores deciden emigrar por ampliar, poner una sucursal o por los costos que genera la oferta y demanda de un centro histórico colapsado", evaluó.
Precisamente, tal como resalta Tögel el valor de los alquileres es una de las consecuencias más relevantes de la diversificación comercial de esta ciudad, además de la proximidad para los clientes, lo que los comerciantes ven como un valor agregado, ya que fuera del centro las posibilidades de conseguir estacionamiento se amplían, como así también se reducen los tiempos invertidos en las compras.

REPENSAR DURANTE LA epoca de CRISIS
Más allá de la diversificación, los comercios de Comodoro Rivadavia, tanto las grandes superficies como los pequeños locales no escapan a la crisis que vive el país y a la repercusión que tiene en la economía regional la caída de la actividad petrolera.
Según los datos de la Dirección General de Habilitaciones Comerciales, solo en el último año bajaron sus persianas 341 comercios. De ese total, 174 fueron en el último semestre, mientras que en los últimos meses de 2015 se contabilizaron 167 cierres.
Desde la Cámara de Comercio creen que la cantidad de cierres es mayor e incluso consideran que solo es comparable con lo que sucedió en 1998, cuando una disminución del precio del barril de petróleo se quedó con miles de puestos laborales, reduciendo drásticamente las ventas, los alquileres y por ende el consumo.
"Es una de las épocas más difíciles. Se conjugaron varios factores: el tema del petróleo, el tema nacional y el tema de las tarifas", señaló Tögel.
"Aumentaron mucho los costos y bajaron mucho las ventas. Es cierto que sigue habiendo un cierto nivel de consumo, lo vimos en el Día del Padre donde se mantuvo el hábito de consumo, pero bajó el ticket promedio que no fue de más de 500", detalló a partir de un relevamiento que la Cámara realizó con diferentes comerciantes.
Ariel Pérez, ex presidente de la entidad y dedicado al rubro gastronómico, coincide con quien fue su predecesor. "Ese fue el peor momento. Yo no estaba emprendiendo (en 1998), pero mi familia sí".
"Comodoro comenzó a levantarse en el 2000 y luego comenzó la crisis nacional, pero la ciudad comenzó a elevarse hasta 2003 y hasta 2007 tuvo sus mejores años, estuvo en su auge. Ahora pasa algo similar (a antes de 2000). Comerciantes y gastronómicos han reducido hasta un 50% sus unidades vendidas y sobrevivir a esta etapa es muy difícil. Pero creo que va a mejorar aunque la inflación impacta muchísimo", reconoció.
La idea de los comercios es soportar la crisis, que llegue la esperada estabilidad del segundo semestre y que se recupere el precio del barril del petróleo. Mientras tanto, se implementan diferentes estrategias, desde cambio de horarios, atención en los días feriados y el trabajo conjunto a través de los centros comerciales a cielo abierto.
Una vez que se produzca un mejoramiento, quizás llegará el momento de repensar la planificación de la geografía comercial, plantea Pérez.
"Tenemos que sentarnos a debatir cuáles van a ser los espacios comerciales. Es muy importante. En Rada Tilly por ejemplo tenés muchos comercios sueltos por todos lados y eso no sirve porque la supervivencia es abre cierra y no hay pensamiento conjunto. Entonces hay que poder debatir cuáles son los espacios comerciales de ambas ciudades".
"Esto depende de los municipios, de decir esto es una zona comercial, pero también de un acuerdo con quienes alquilan, porque cada empresa genera trabajo y movimiento, y debe haber una generación de espacios comerciales, pero no con precios abismales. Que haya una inversión pareja. Ese es el camino que nos toca recorrer ahora", sentenció, quizás abriendo el panorama para la discusión que vendrá.
Por el momento no existen números concretos sobre la distribución por rubros. Sin embargo, desde Habilitaciones Comerciales, esperan tenerlo en poco tiempo, según explicó Mariana Barrera, directora administrativa que hace cinco años cuando asumió en el cargo comenzó a trabajar en las estadísticas, ya que hasta entonces no había nada.
"Estamos trabajando para actualizar los datos, nos cuesta un poco porque hay que empezar a hacer ordenanza y hay que legislarlos. Sabemos que hay entre 90 rubros y hay algunos que en estos últimos cinco años es impresionante como crecieron", explicó.
"De acuerdo al sistema almacenes es el que mayor tiene, también hay gran cantidad de tiendas y boutiques. Pero almacenes es impresionante porque la ciudad se expandió tanto en los kilómetros que la gente lo primero que hace es poner un kiosquito o un almacén", explicó.

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