El Congreso de Brasil aceptó un pedido de juicio político para destituir a Rousseff

El titular de la Cámara de Diputados anunció su decisión pocas horas después de que la bancada parlamentaria del gobernante PT resolviera votar a favor de que se abra un proceso de destitución en su contra.

El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, acusado a su vez de corrupción en el caso de la petrolera Petrobras, acogió favorablemente un pedido de juicio político con fines de destitución por irregularidades fiscales contra la presidenta Dilma Rousseff.
Cunha, anunció su decisión pocas horas después de que la bancada paralamentaria del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) resolviera votar a favor de que se abra un proceso de destitución en su contra.
Cunha, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que integra la base aliada del gobierno, se ha transformado en el principal impulsor de la destitución de Rousseff.
El proceso contra el titular de Diputados será votado la semana que viene en el Consejo de Etica de la Cámara Baja, se basa en acusaciones contra el legislador de nexos con la red de corrupción que operó en Petrobras, y en que mantuvo cuentas secretas en Suiza por millones de dólares en las que depositó el dinero fruto de los sobornos obtenidos en la petrolera estatal.
Poco después de que se tomara esta decisión en su contra, el político del PMDB acogió el pedido de destitución de la presidenta presentado por dos renombrados juristas, Hélio Bicudo, uno de los fundadores del PT que luego se apartó de esa fuerza, y Miguel Reale Junior, ex ministro de Justicia durante el gobierno del opositor ex presidente Fernando Henrique Cardoso.
Cunha anunció su decisión en una rueda de prensa en la que aclaró que no encontró ninguna objeción para rechazar la acusación y en la que dijo que lamenta dar inicio a un proceso que será responsabilidad de la Cámara de Diputados y que, en su opinión, el país necesitaba enfrentar en algún momento.
El cuestionado legislador agregó que el juicio político es un proceso que de cualquier forma tenía que ser enfrentado por el país, que no podía aplazarse por más tiempo, y destacó que Brasil cuenta con un Congreso "soberano" para hacerse cargo.
"Lamento profundamente lo que está ocurriendo y no tengo ninguna felicidad con el acto que estoy practicando. Espero que el país pase por este proceso", aseguró.
El presidente de los Diputados dijo que hasta ahora había rechazado 27 de 34 peticiones que recibió para autorizar el inicio de un juicio político contra la presidenta por considerarlas en desacuerdo con la ley o referirse a hechos ocurridos en el primer cuatrienio de Rousseff, que asumió su segundo mandato en enero pasado.
"Rechacé todas las peticiones que se referían a hechos ocurridos en el mandato anterior para respetar la Constitución pero tengo que aceptar esta solicitud porque su argumentación es correcta, no tiene errores formales y acusa a la mandataria de crímenes de responsabilidad ocurridos este año", aseguró.
La petición aceptada ayer por Cunha argumenta que Rousseff incurrió en ese tipo de delitos al avalar una serie de maniobras irregulares que permitieron maquillar los resultados fiscales del año pasado y que, según los órganos de contraloría, podrían haberse repetido este año.
Agregó que el inicio oficial del juicio contra un jefe de Estado depende de que una comisión que la Cámara de Diputados creará esta misma semana con miembros de todas las bancadas en número proporcional al que tienen en el cuerpo, que deberá pronunciarse sobre el mérito de la acusación.
Esa Comisión tendrá 10 sesiones legislativas para llegar a la decisión de aceptar o rechazar el inicio del proceso contra la presidenta y, en caso de aprobar la acusación comunicársela a la mandataria.

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