El consumo se inicia cada vez a más corta edad

En Comodoro Rivadavia funcionan dos Centros Integrales de Tratamiento de Consumo de Sustancias, conocidos como Centros de Día por su anterior denominación. En esas instituciones, que dependen de Salud Mental del Area Programática Sur del Ministerio de Salud, se tratan las diversas problemáticas vinculadas a las adicciones.
Según los datos del último anuario estadístico publicado por la cartera, durante 2014 atendieron 364 casos de alcoholismo de un total de 884 que se trataron en toda la provincia.
Los Centros de Día están conformados por trabajadores sociales, operadores, psicólogos y médicos que se dividen por turnos trabajando tanto con adultos como con jóvenes.
La sede de la zona sur es coordinada por la licenciada María Constanza Castrillo, especialista en psiquiatría infantil, quien dialogó con El Patagónico y explicó la forma de trabajo.
"Nosotros recibimos casos de todos lados, gente que quiere información o tratamiento, ya sea de escuela, otras instituciones, servicios del hospital, el ámbito judicial sea penal o de familia, y el propio municipio".
"Primero hacemos una etapa de evaluaciones donde intervenimos para tener una mirada completa desde lo social, lo médico y lo psicológico, y a partir de esa evaluación tenemos un diagnóstico médico, donde sabemos cómo está conformada la familia, que situaciones conflictivas tienen. Porque acá viene la persona y la familia, y hacemos un plan de tratamiento", detalló.
Según explicó Castrillo, quien estuvo acompañada por el licenciado en Trabajo Social Ariel Vidal, ese diagnóstico permite elaborar un plan de tratamiento, el cual incluye un abordaje psicológico, nutricional e incluso físico, el cual a diferencia de Alcohólicos Anónimos no elimina el consumo de alcohol sino que trata de disminuir los factores de riesgo y reducir el consumo.
"La política actual no es abstencionista, sino que se sigue un modelo que se basa en la reducción de riesgo y la reducción de daño. No es que para que sea algo exitoso hay que dejar de tomar, eso sería algo utópico, idealista, no sería realista. Sí tratamos de que la persona vaya adhiriendo al autocuidado de alguna manera", explicó.
"Hay diferentes maneras de ver el consumo de alcohol. Pero es una problemática muy compleja, donde intervienen tantos factores y tan heterogéneos que no es fácil pensar una solución perfecta, sí podemos imaginar que nos serviría un poco más porque no tenemos la palabra mágica", agrego al ser consultada por la diferencia con Alcohólicos Anónimos.
Sin embargo, más allá de las formas, en opinión de la coordinadora la problemática es preocupante por lo que considera necesario que haya más controles, ya que cada vez se registran casos a más corta edad.
"Los controles (a la venta de alcohol a menores de edad) son insuficientes, no son continuos. No se sostienen en el tiempo y tampoco están en todos los barrios. Esto hace que el consumo sea imposible controlar en menores de 18 años y lo que vemos es que los chicos empiezan con el consumo a menor edad, cuando la familia es poco contenedora a los siete u ocho", sostuvo.
Vidal, quien a su vez es docente de apoyo en un establecimiento educativo, coincide con Castrillo. "Tenemos varios casos de menores, a veces el pedido sale de la escuela. Y también hay casos de chicos que no están escolarizados y tratamos de reinsertarlos y acompañarlos", describió.

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