El crimen de Orlando Jurado podría estar ligado a la venta clandestina de carne

Orlando Jurado, de 76 años, fue asesinado el viernes a la noche de dos disparos cuando se disponía a tomar un café en su casa de Cayelli al 500, en el barrio Pueyrredón, junto a su hija mayor. Eran las 23:15. A la vivienda ingresaron dos sujetos armados y con sus rostros semi cubiertos, mientras otro se quedó en la vereda y un cuarto los esperó en la esquina de Colonos Vascos en un Volkswagen Bora de color gris. Se cree que se trató de un ajuste de cuentas porque Diego Aguirre "el único detenido- habría sido denunciado por la víctima por presunta venta clandestina de carne, rubro al que históricamente se dedicó Jurado. En la casa había una importante suma de dinero que no se llevaron.

El octavo homicidio del año –segundo de febrero- se produjo el viernes a las 23:15 en un domicilio particular de Cayelli al 500. Allí residía Orlando Jurado (76) con la mayor de sus cuatro hijos. “Ella se desvivía para atender a su padre. Estaban siempre los dos y todos sus perros, más de diez”, contaron los vecinos antiguos de la cuadra, quienes lamentaron el trágico episodio que los mantuvo en vela hasta entrado el mediodía de ayer.
En diálogo con El Patagónico, un testigo privilegiado contó cómo fueron los hechos. Un cigarrillo lo llevó al exterior del domicilio y estando en la parte más alta de éste escuchó una detonación de arma de fuego. Al mismo tiempo se aproximó una pareja que, con un termo en la mano, apareció desde el espacio verde que existe en el lado impar de Cayelli al 500. En la vereda opuesta y desde la casa de Jurado saltaron dos sujetos.
“En la vereda, cerca de los bolsones de arena, ya había uno con una mochila; otro saltó desde el techo y el restante saltó el portón”, contó el testigo. Para entonces ya se habían escuchado los dos disparos.
“Los tres salieron corriendo hacia Colonos Vascos y en la esquina tiraron otro tiro porque la parejita se había acercado a ver qué había pasado. El pibe se puso a llamar a la ambulancia y yo a la policía, pero no me atendían. La policía finalmente llegó sola y en minutos porque estaba acá cerca haciendo controles y escucharon los disparos", contó el testigo.

NO INTENTARON ROBAR
A pesar de que en la casa del histórico distribuidor de carne de Comodoro Rivadavia había una importante suma de dinero, producto de la recaudación de su actividad, los sujetos que llegaron para matarlo no pidieron plata sino que directamente fueron a ejecutarlo.
El hombre estaba a punto de tomar un café con su hija mayor cuando irrumpieron los delincuentes con sus rostros semi cubiertos. Allí el hombre habría sido goleado en la cabeza con un trozo de hierro y forzado hasta llegar prácticamente a la ventana que da a la calle y que se ubica junto a la puerta. En ese sector quedó la evidencia del violento crimen, el vidrio roto y tanto la cortina como el suelo empapados con sangre.
Tras consumar el plan, los tres delincuentes escaparon hacia Colonos Vascos y en la esquina efectuaron el tercer disparo. Allí los esperaba un Volkswagen Bora gris (dominio ILS 840) con el cual escaparon. El dato lo aportó otro testigo a la policía que llegó rápidamente al lugar al escuchar las detonaciones de arma de fuego mientras se desarrollaba un operativo en las inmediaciones.

¿MAFIA DE LA CARNE?
En el caso tomó intervención el personal de la Seccional Tercera y de la Brigada de Investigaciones, mientras que desde el Ministerio Fiscal actuaron la funcionaria de turno, Verona Dagotto, y el fiscal jefe, Juan Carlos Caperochipi, quienes analizaron las evidencias que acercó la policía y solicitaron a las 5 de la mañana una orden de allanamiento, detención y secuestro de vehículos en un domicilio de avenida Juan XXIII 2.939. Hasta ese momento ya se habían tomado las entrevistas más relevantes y que refuerzan la hipótesis principal de investigación: un presunto ajuste de cuentas.
La orden fue autorizada por el juez penal de turno, Alejandro Soñis, para hacerse efectiva entre las 6 y las 10. En ese procedimiento la policía detuvo a Diego Leonardo Aguirre, de 25 años, y secuestró dos vehículos, entre ellos el Volkswagen Bora que utilizaron para escapar y el cual quedó registrado en cámaras domiciliarias merodeando la casa de la víctima, por donde pasó en varias oportunidades durante la noche del viernes.
El detenido, sobre quien se indicó que reparte carne por su cuenta, habría sido denunciado por la víctima por presunto comercio ilegal y se cree que habría sido ese el motivo del asesinato de Jurado.

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