El crudo baja por el crecimiento de petróleo no convencional en EE.UU.

Un gran debate ha comenzado a ganar no sólo a los expertos del sector sino también a los economistas y ecologistas, que se preguntan por las razones del desplome en curso y su relación con el devenir de la producción de petróleo, gas y derivados.

Las fuertes caídas que están experimentando los precios del petróleo, que se han reducido alrededor de un 60% en el último año y medio, están convulsionando la economía mundial al agravar la brecha entre países productores y consumidores, y abriendo serios interrogantes sobre las consecuencias que pueden tener sobre la marcha de la incipiente recuperación internacional.
Un gran debate ha comenzado a ganar no sólo a los expertos del sector sino también a los economistas y ecologistas, que se preguntan por las razones del desplome en curso y su relación con el devenir de la producción de petróleo, gas y derivados.
Entre junio de 2014 y octubre de este año, los precios reales del petróleo se ubican en un 17% por debajo del promedio de 1970, mientras que el crudo WTI, de referencia en los Estados Unidos, ha perdido 64% de su valor desde mediados del año pasado. Hasta hace pocos meses, los informes de los principales bancos del mundo y de los expertos energéticos proyectaban un precio de 70 dólares por barril para finales de este año.
Sin embargo, al filo de esta fecha el barril de crudo cotiza a 36 dólares, con tendencia descendente que afecta al conjunto de los mercados y pone en vilo también las decisiones de política monetaria de los principales bancos centrales del mundo desarrollado y emergente.
Justamente ha sido la producción "shale", concentrada principalmente en Estados Unidos, la que explica en buena parte la caída de los precios que se desarrolla en este período.
Entre 2007 y 2014, el volumen de producción "shale" pasó de cero a 4,5 millones de barriles por día, con un crecimiento de la productividad anual del 30% en el mismo período, lo que ha conducido a un mercado abarrotado en todo el mundo. En el caso estadounidense, su producción se duplicó y empujó enormemente la demanda interna, mientras que la política de la Opep de mantener sus niveles de producción también ha influido negativamente sobre los precios del mercado mundial. De hecho, Arabia Saudita, el principal actor de la Opep, al igual que sus socios, defiende su cuota de mercado, en lo que constituye también una apuesta de alto riesgo contra la producción estadounidense de "shale" que ha conquistado una buena parte del mercado al que abastecía la Opep hasta hace pocos años.
Por otra parte, la dirección del comercio petrolero también está cambiando a pasos acelerados ya que mientras Estados Unidos ha conseguido achicar sus importaciones netas gracias al "shale", los grandes demandantes de crudo son ahora China y, en menor medida, India, dos naciones que absorberán el 60% de la demanda mundial en 20 años más.
Esto pone de relieve hacia donde se ha trasladado el proceso de industrialización del planeta y también subraya la decadencia económica europea y, en menor medida, de América latina, que han perdido posiciones relativas debido al lugar central que ha pasado a ocupar Asia en la economía capitalista mundial.

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