El Cuarteto Cedrón se despacha con un disco doble y una mirada al folclore

El cuarteto que encabeza "el Tata" Cedrón publicó un disco doble con su particular mirada sobre el folclore. En "Velay", un material subtitulado como "memoria de tierra adentro", Cedrón construye un hondo y despojado universo capaz de invocar a Atahualpa Yupanqui, ofrecer su mirada sobre la "Canción del Jangadero" y alumbrar escogidas piezas.

Juan "Tata" Cedrón es una figura central del tango por sus consecuentes aportes autorales e interpretativos, pero en su vuelta a estudios después de cinco años (más allá de su dedicada labor por recuperar y reponer viejos discos del Cuarteto), el artista, de 77 años, exhibe una faceta más volcada a la canción folclórica y, en ese territorio, ratifica tener algo que decir.
Sobre lo que el propio guitarrista y cantante presenta en el texto que acompaña los dos álbumes editados conjuntamente como un "friso sonoro", el "Tata" combina sapiencia y audacia, dos elementos que probó con reconocimiento local e internacional en las arenas tangueras.
En "Velay", un material subtitulado como "memoria de tierra adentro" en tributo a las músicas que cultivaba Antonio Tormo, Cedrón trabaja junto a Roger Helou (pianista francés), Horacio Presti (guitarrón) y Nicolás Arroyo (bombo legüero) para construir un hondo y despojado universo capaz de invocar a Atahualpa Yupanqui ("Viene clareando" y "Nostalgias tucumanas"), ofrecer su mirada sobre la "Canción del Jangadero" y alumbrar escogidas piezas (entre ellas "Juro amarte", de Jaime Torres, "Pampa del chañar", del cuyano Buenaventura Luna y "Me voy para la pampa", compuesto y cantado por Presti).
El cierre de las diez estaciones de "Velay" es con el poderoso "Huella del cariño", que el "Tata" compuso sobre texto de Leopoldo Marechal y que grabó en 1999 en un quinteto donde se contaron, entre otros, Jaime Torres y las guitarras de Gustavo Margulies y Gustavo Mozzi.
La propuesta de "Mojarrita porá", que se explica a partir de lo que el poeta Raúl González Tuñón denominaba "la música amontonada del mundo" y que bien podría ser una mirada desde abajo de lo que el mercado denomina "world music", abre más la paleta musical y hace convivir diferentes momentos del conjunto.
De sus once canciones, hay cinco que el Cuarteto registró en París en 1977 (aunque el "Tata" regrabó su voz en 2016) y otra (la inquietante "Amor constante más allá de la muerte", sobre escrito de Francisco de Quevedo), también hecha en la capital francesa pero en 1984.
El resto del programa explora sonoridades gracias a los aportes de, entre otros, el acordeón y el guitarrón de Daniel Frascoli y el cello de Josefina García, en un viaje donde se goza de una rica materia prima y se aprecia el pulso personal de Cedrón para tallar su sello en una re-lectura que impide cualquier indiferencia.

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