El desembarco galés: 151 años de convivencia y aprendizajes

"Si hay una característica que distingue a la colonización galesa en la Patagonia de otros procesos similares de su tiempo, es sin duda la actitud de respeto y aceptación a la cultura y creencias religiosas de la población nativa, cuyo territorio vinieron a compartir", afirmaron desde la Asociación San David.

El acto conmemorativo del 151° aniversario del desembarco de los colonos galeses en la costa de Chubut se realizó ayer en la plazoleta de Rivadavia y España con la participación de representantes de la Asociación San David y autoridades municipales, la presidente de la Asociación, Alicia Woodley; y el secretario de gobierno, Máximo Naumann. En el inicio de la ceremonia se izaron el pabellón nacional argentino y el galés, a la vez que se entonaron las estrofas de los himnos respectivos.
Luego el padre Mario Vidmar realizó una invocación religiosa, evocando la gesta de ese grupo de hombres y mujeres que dejó su Gales natal para aventurarse a la Patagonia con el fin de preservar su religión, sus tradiciones y su cultura.
Acto seguido, los niños Leonel Méndez, Luciano Maurizio, Juana Romero, Blas Pereyra y Brianna Saunders depositaron un ramo de flores alegórico frente al monumento a los primero pobladores. La Asociación San David no colocó ofrenda floral sino que decidió donar el valor de la misma a la parroquia del barrio Stella Maris: la hermana Catalina Ruiz recibió el sobre y agradeció por este valioso aporte a la obra comunal.

"HAPPY GWYLEGIANIAD"

En nombre de la Asociación San David habló su secretaria, Marta Oliva, quien hizo un racconto de la llegada galesa a Chubut y comenzó su discurso deseando feliz día del desembarco (happygwylegianiad).
"El pueblo galés ha conservado la magia de los druidas y bardos, cultivando el espíritu de iniciativa, la energía y el valor. Sus raíces celtas le permitieron afrontar la adversidad y la muerte con total entereza", dijo.
Recordó la historia de su pueblo y mencionó que estaban sometidos a las leyes inglesas desde 1282 a partir del reinado de Eduardo I, con lo cual estos hechos llevan a gestar en el pueblo gales la idea de "una nueva Gales, más allá de Gales".
Oliva además subrayó que "si hay una característica que distingue a la colonización galesa en la Patagonia de otros procesos similares de su tiempo es sin duda la actitud de respeto y aceptación a la cultura y creencias religiosas de la población nativa, cuyo territorio vinieron a compartir".
En este sentido además de preservar su idioma, religión y costumbres, los galeses aprendieron con los tehuelches "a proveerse de comida mediante la cacería y todas las otras indispensables para sobrevivir en ese entorno implacable, compartieron partidas de caza, aprendieron a usar boleadoras y manejar diestramente sus caballos", indicó.

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