El detenido por el asalto a la carnicería sólo dijo que fue despedido del petróleo

Leandro López, detenido el jueves a la mañana por el robo de chorizos, pollos y botellas de fernet, protagonizado en el barrio Abel Amaya por tres hombres que además le dispararon a un vecino que los persiguió, sólo se limitó a decir ayer en la audiencia de control ante el juez Alejandro Soñis que se quedó sin trabajo en una empresa petrolera ante la baja del precio del barril de petróleo. La detención del joven de 22 años, que no tiene antecedentes, fue declarada legal. Se le imputa el delito de robo agravado por el uso de arma de fuego doblemente agravado por haber sido cometido en poblado y en banda.

Leandro López tiene 22 años y vive junto a su abuela en el barrio Juan XXIII. Fue interceptado el jueves a la mañana por los propios damnificados del asalto a un almacén de la avenida Chile al 2.200 en el barrio Abel Amaya. Cuando la policía de la Seccional Quinta lo detuvo y lo pasó de un patrullero al otro para trasladarlo a la comisaría, le encontraron un arma de fuego calibre 22.
Ayer en la audiencia de control de detención en la Oficina Judicial -en la que El Patagónico fue el único medio presente-, López le contó al juez Alejandro Soñis que se había quedado sin trabajo en la empresa Pride a causa de la baja del precio del barril del petróleo. Luego hizo uso a su derecho de abstenerse a declarar.
La funcionaria de Fiscalía Patricia Rivas anotició a López por los delitos que se lo investiga: presunto robo agravado por el uso de arma de fuego doblemente agravado por haber sido cometido en lugar poblado y en banda.
La Fiscalía pidió que se declare legal la detención, pidió seis meses de plazo de investigación y que se le dicten dos meses de prisión preventiva a López ante los peligros de fuga y entorpecimiento.
Rivas argumentó el pedido en que la pena que se espera tiene un mínimo de 6 años y 8 meses por lo que el imputado podría profugarse de la Justicia, como así también basó el peligro de entorpecimiento en que el procesado puede influir en los testigos para que no declaren ya que viven a solo 400 metros de su domicilio.
El juez le consultó a Rivas si la Fiscalía había otorgado protección o brindado algunas medidas para resguardar a los testigos y víctimas, sabiendo que hay dos prófugos que no fueron detenidos, a lo que obtuvo respuesta negativa. De esa manera Soñis consideró que se trataba de una contradicción el argumento de entorpecimiento.
La defensora Viviana Barilari que asesoró a López, no coincidió con la Fiscalía y dijo que no existía el peligro de fuga ya que López tiene arraigo en esta ciudad y puso énfasis en que el imputado, se quedó sin trabajo porque bajó el precio del barril del petróleo como es de público conocimiento y que no tiene antecedentes.
Coincidió con la contradicción planteada por el juez Soñis ante el pedido de Fiscalía por el peligro de entorpecimiento y pidió que la prisión preventiva no sea un adelantamiento de pena. Para ello propuso la libertad con alguna restricción o medidas que cautelen el acercamiento a las víctimas.
Finalmente el juez Soñis resolvió declarar legal la detención de López porque un testigo nunca lo perdió de vista en la persecución, porque fue detenido en flagrancia y porque hay elementos para tenerlo como probable autor del delito por el que se lo investiga.
Destacó a la vez que la Fiscalía acercó a esta etapa del proceso un cúmulo de pruebas importante que no es habitual, como los testimonios, grabaciones de cámaras de video y otros elementos.
Y consideró que corresponde cautelar el proceso con una medida de prisión por las circunstancias graves del caso, en la que se puso en riesgo a víctimas y testigos y se produjeron disparos en la calle.
Soñis sostuvo ante el planteo de la defensa que no es suficiente que tenga arraigo en la ciudad el imputado, sino que las características del hecho, la gravedad y el peligro para terceros también deben ser tenidas en cuenta y dictó dos meses de prisión preventiva.
López está detenido en la Seccional Quinta en donde las plazas ya están excedidas, situación que ocurre en todas las comisarías de la ciudad.
POR UNOS POLLOS Y CHORIZOS

Según la investigación fiscal, López sería quien ingresó junto a otros dos individuos -que escaparon y no pudieron ser identificados- y amenazó a la comerciante con un arma para que les dieran cordero. Al no haber, exigieron el dinero de la caja registradora y la mujer les dijo que no tenía porque a esa hora -pasadas las 9- recién había abierto el comercio.
Así, los individuos terminaron apoderándose de dos ganchos de chorizos, dos pollos y dos botellas de fernet, y salieron corriendo.
Uno de los vecinos les silbó y López habría sido quien le disparó en la huida. Tanto el vecino al que le dispararon como el dueño de la carnicería empezaron a perseguir a los asaltantes, y según el testimonio del vecino que casi es alcanzado por una bala, nunca perdió de vista a López y lo persiguió corriendo unos 400 metros hasta el barrio Juan XXIII.
En la calle Juan Manuel de Rosas al 3.400, en donde reside López, terminó detenido. Otros dos sospechosos se escaparon entre los techos con los chorizos, pollos y fernet. Cuando al detenido lo llevaban a la comisaría, en el patrullero le descubrieron un revólver calibre 22 con cinco municiones.

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