El FBI desestimó que los autores del tiroteo de San Bernardino sean terroristas

Los investigadores revisaban todo el material informático encontrado en el domicilio de la localidad de Redlands que Tashfeen Malik compartía con su marido, Syed Farook, con el objetivo de establecer el motivo que los llevó a asesinar a sangre fría.

El director del FBI, James Comey, aseguró ayer que "no hay indicaciones" que demuestren que los autores del tiroteo del miércoles pasado en San Bernardino, California, en el que murieron 14 personas y otras 21 resultaron heridas, pertenecieran a una célula extremista más amplia.
"Nuestra investigación, que tiene dos días, es que hasta ahora no hay indicios de que estos asesinos hayan sido parte de un grupo mayor organizado o parte de una célula. No hay indicios de que hayan sido parte de una red", dijo Comey en una conferencia de prensa, informó la agencia de noticias EFE.
El director asistente del FBI en Los Angeles, David Bowdich, había dicho ayer, más temprano, que se investiga como "un acto de terrorismo", el tiroteo ocurrido hace dos días en la localidad de San Bernardino, en el sur del estado de California, que dejó 14 muertos y 21 heridos.
"Estamos investigando estos horribles sucesos como un acto de terrorismo. Seguiremos el curso de la investigación para asegurarnos de que recogemos todas las pistas", dijo Bowdich en rueda de prensa en San Bernardino, donde se perpetró el ataque en un centro de asistencia a discapacitados, informó la agencia de noticias EFE.
Tashfeen Malik, la mujer de origen paquistaní que participó el miércoles último en el tiroteo de San Bernardino, que dejó 14 muertos y una veintena de heridos, escribió un mensaje en Facebook en el que expresaba su lealtad al grupo islamista radical Estado Islámico (EI), lo que afirma la pista islamista, según había informado ayer la prensa local.
La información, no corroborada hasta ahora por fuente oficial alguna, fue revelada por fuentes federales (FBI) de la investigación citadas por Associated Press, CNN y The New York Times.
Los investigadores llevan más de un día revisando todo el material informático encontrado en el domicilio de la localidad de Redlands que compartía con su marido, Syed Farook con el objetivo de establecer el motivo que los llevó a asesinar a sangre fría.
Ambos -Malik y Farook (de 27 y 28 años)- son los principales sospechosos de haber entrado con armas de asalto el miércoles en una fiesta de empleados del condado con armas de asalto, máscaras y vestidos de camuflaje.
En un tiroteo posterior ambos fueron abatidos por la policía en plena calle cuando trataban de huir.
La publicación en Facebook fue hecha por Malik en una cuenta con un nombre diferente, dijo uno de los oficiales, que no explicaron cómo establecieron el vínculo entre ese nombre apócrifo y Malik.
Con la investigación todavía en curso, aún se desconocen muchos detalles sobre el ataque al centro para personas con discapacidad.
Farook abandonó abruptamente el lugar antes del tiroteo "en circunstancias que se describen como enojado", dijo el jefe de policía de San Bernardino Jarrod Burguan.
Poco después, Farook y Malik entraron en el edificio y comenzaron a disparar, dijo la policía.
Al menos 14 personas murieron y 17 resultaron heridas. Luego escaparon en una camioneta de color oscuro.
La pareja vivía en un chalé emplazado en un sector de clase media de la localidad de Redlands, dentro del suburbio de San Bernardino, a unos 100 kilómetros al este de Los Angeles, un barrio tranquilo, de familias de clase media y de origen diverso.
En la vivienda Farook y Malik guardaban un arsenal de 5.000 balas en su garaje, además de 12 bombas caseras y material para fabricar más.
La pista islamista estuvo sobre la mesa desde el primer día, aunque todos los niveles de investigación (la policía y el FBI) así como los líderes políticos, fueron particularmente cautos para no apuntar al móvil religioso en la matanza.

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