El Fondo de Asistencia Educativa Municipal tiene ahora controles y fines específicos

Las cooperadoras y bibliotecas populares ya no podrán utilizar los dineros provenientes del Fondo de Asistencia Educativa Municipal para atender reparaciones edilicias y otros gastos que corresponden al Ministerio de Educación de Chubut. Junto con ello, el Concejo Deliberante estableció la creación de un organismo de control de esos fondos, en el que participará un representante de las bibliotecas populares. El año pasado, desde ese fondo se volcaron a las escuelas y bibliotecas un total de 12 millones de pesos.

En la última sesión, a instancias de un proyecto elaborado por el concejal Nicolás Caridi del Frente para la Victoria, el Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia aprobó de manera unánime una nueva reglamentación en el uso y control del dinero que, escuelas y bibliotecas populares, reciben del Fondo de Asistencia Educativa Municipal (FAEM).
Hasta el momento, las cooperadoras escolares y bibliotecas populares disponían, sin restricción alguna, del uso de esos fondos que, a partir de varias falencias presupuestarias, se utilizaban regularmente para atender situaciones y obras que, en principio, corresponden al ministerio de Educación de provincia.
En concreto, con estos fondos, las escuelas compraban elementos de limpieza, llevaban a cabo algunas reparaciones edilicias, o pagaban algunas contrataciones. A partir de la nueva ordenanza, esto ya no podrá hacerse dado que solo podrán utilizar los fondos para "fomentar la educación", remarcó en su fundamentación el concejal Caridi.

EL FAEM

El FAEM se creó a partir de lo dispuesto en el artículo 34 de la Carta Orgánica Municipal, y se conforma con el 3,5% de los ingresos provenientes de los impuestos Inmobiliario y Automotor. El objeto del fondo es la promoción de las actividades desarrolladas por las cooperadoras escolares, de las actividades desarrolladas por las bibliotecas populares y de toda otra actividad relacionada con la educación pública.
La ordenanza que, originalmente, estableció el Fondo marca que el 80 por ciento de las partidas sean para las cooperadoras escolares, el 15% para las bibliotecas populares y el 5% restante a la promoción de otras actividades relacionadas con la educación pública.
El año pasado, desde el FAEM fueron a las cooperadoras y bibliotecas unos 12 millones de pesos y este año ya se entregaron unos 7. Es decir que, a partir del mismo, se destina una cantidad de dinero importante "que tiene que manejarse de manera adecuada y con una normativa de control mucho más estricto", sostuvo el impulsor del proyecto, que finalmente fue aprobado por unanimidad.

BIBLIOTECAS

El mayor control comienza, a partir de esta ordenanza, en la creación de un Consejo de Administración, que es el que resolverá la entrega de fondos y controlará su uso, y que reemplazará a la tarea que, de manera unipersonal, hasta el momento realiza el secretario de Cultura, Daniel Vleminchx.
El Consejo de Administración estará integrado por el secretario de Cultura, o quien se designe desde el Ejecutivo, el presidente de la comisión de cultura del Concejo Deliberante, el presidente de la Asociación de Cooperadoras escolares y un representante designado por las bibliotecas populares.
Las compras que se realicen con los fondos "deberán tener como único objeto atender la finalidad ordinaria y natural de la función que desempeña la institución beneficiaria", se remarca en la ordenanza, que solo permite que, en caso excepcional, la escuela o biblioteca pueda utilizar un 10 por ciento del dinero para gastos considerados como de caja chica.
Los fondos, por otra parte, "deberán ser rendidos por los responsables dentro de los 30 días, contados a partir del depósito bancario, sin perjuicio de la intervención que le corresponda al Tribunal de Cuentas Municipal".
Hasta el momento, si bien recibían fondos, las bibliotecas populares no tenían mayor peso en la discusión de los mismos ahora, con la creación del Consejo de Administración, se los incluyó porque se consideró que las mismas "cumplen una función social de importancia, en especial en barrios alejados del centro de la ciudad, constituyéndose en instituciones de bien público, cuya finalidad no solo radica en atender asuntos culturales, sino también que son espacios de promoción de lectura, a través de talleres literarios a la comunidad general", se expresó en la ordenanza, que ahora espera la promulgación del Ejecutivo municipal.

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