El frío y el temor a perderlo todo fue lo que dejó la tormenta en la periferia

A pesar de que a nivel macro Comodoro Rivadavia soportó sin grandes consecuencias el temporal de ayer, donde llovió en menos de 24 horas casi la totalidad de lo que suele precipitar como promedio en abril completo, habitantes de sectores periféricos fueron los más perjudicados. Además de luchar contra el barro, cuestionaron que en algunas asociaciones vecinales faltó leña y nylon.

La tormenta que afectó ayer a esta ciudad se tradujo en los sectores suburbanos en calles anegadas con sus habitantes combatiendo el agua para que no ingresara desde el patio a sus casas.
Uno de los sectores más afectados fue la zona de asentamientos de Kilómetro 8 donde una gran cantidad de residentes tuvieron que ingeniárselas para que el agua no ingresara a sus domicilios.
Una de las estrategias más comunes era poner dos grandes montañas de arena para que las viviendas no se vieran afectadas.
"Ponemos dos o tres carretillas de arena para tratar de pelear contra el panorama, pero muchas veces no funciona y terminamos inundados igual", contaron a El Patagónico residentes de la calle Teniente Cámara.
La gran cantidad de agua derivó en que esa calle de tierra se convirtiera en un verdadero río y que prácticamente fuera imposible circular con vehículos de bajo tamaño.
Muchos de los damnificados detallaron a El Patagónico que la situación se repite año tras otro con cada lluvia copiosa y que muchas veces se vuelve incontrolable.
"El río se genera porque vivimos en la zona más baja de Km 8 y toda el agua desemboca acá por lo que tenemos que trabajar para que no se inunden las casas", graficaron habitantes del sector.
Troncos, chapas y hasta viejos electrodomésticos, como heladeras, servían como complemento para formar un camino que uniera las entradas a las viviendas y lo que quedaba de la calle.
"Hace dos años mi casa se inundó y tuve que construir con una base un poco más alta para generar una barrera por las dudas. Es un doble gasto, pero es lo que tenemos que hacer sino queremos perder las cosas que tenemos", detalló Alejandro Hernández.
Aun así ayer dos casas quedaron totalmente atrapadas por el agua y sus dueños requirieron la ayuda de los vecinos para tratar de generar un desagote que aliviara la situación.
"Es lo único que nos queda por hacer porque no tenemos la ayuda de nadie. Es complicado tener que vivir así. El municipio nunca se preocupó por nosotros pero los impuestos los pagos igual", se quejaron los damnificados.
A todo esto hay que sumarle la falta de leña y nylon por la sobredemanda en muchas de las vecinales. Es que en muchas viviendas tuvieron que soportar las bajas temperaturas sin calefacción y con múltiples goteras en sus construcciones. Así los pedidos sobrepasaron el stock que el municipio llevó a cada sede barrial.

SIN GARITA Y CON FRIO

La parada de colectivos que se sitúa sobre Juan José Paso, en Próspero Palazzo, a pocos metros de la Escuela 722, quedó totalmente inhabilitada para poder esperar el colectivo.
La gran cantidad de agua en el sector generó que los usuarios del transporte de pasajeros tuvieran que elegir otra parada.
La problemática también se detectó en la garita que se encuentra en inmediaciones de la vecinal del barrio Abel Amaya.
Según el testimonio de los habitantes, el conflicto se agrava porque el agua de la lluvia se mezcló con los efluentes cloacales, lo que allí es un viejo reclamo.
Otro de los conflictos fue el riesgo de que algún aluvión de barro golpeara las casas que se encuentran en cercanías a cerros como en los barrios Centro, San Cayetano, Moure, Abel Amaya y San Martín.
El Patagónico dialogó en su recorrida con habitantes de esos sectores y uno de ellos, en el San Cayetano, comentó resignado: "el miedo a que se desmorone una parte de barro existe, pero solo queda esperar porque las máquinas de la Municipalidad no llegan al lugar y no hay forma para combatir la situación".

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico