El histórico Fokker F-27 voló por última vez en la Patagonia

El F-27, en su vuelo de despedida tras más de 50 años de actividad, recorrió 11.000 kilómetros, uniendo 19 ciudades desde Ushuaia hasta Paraná. En Chubut, la histórica máquina aterrizó en Trelew, Comodoro Rivadavia y Puerto Madryn, donde su tripulación fue recibida y agasajada.

Desde mediados de la década del 60, los Fokker F-27 operaron en el país. Primero en la I Brigada Aérea de El Palomar y la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia, y luego en la II Brigada Aérea de Paraná, donde terminó su historia hace una semana, tras el último vuelo que realizó por diecinueve ciudades del país a modo de despedida.
El modelo guardará consigo una importante historia de la aviación argentina, ya que también cumplió funciones aerocomerciales de LADE (Líneas Aéreas del Estado) en la región patagónica y en las Islas Malvinas. Y además contribuyó al establecimiento de la Base Marambio y participó de la Guerra de Malvinas en 1982, con más de 300 misiones realizadas.
El último vuelo del Fokker F-27 había partido el 18 de setiembre desde de la II Brigada Aérea de Paraná. Su primera escala la realizó en la I Brigada Aérea El Palomar, provincia de Buenos Aires, y luego voló hacia Mar del Plata y Bahía Blanca, desde donde emprendió su periplo por la Patagonia.
El avión recorrió más de 11.000 kilómetros y 19 ciudades del sur del país. A la I Brigada Aérea de El Palomar, se sumó la Base Aérea Militar Mar del Plata, la Base Aérea Militar Río Gallegos y la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia. Su puesto más austral fue el aeropuerto de Ushuaia, y aterrizó en otras localidades como Trelew, Puerto Madryn, San Antonio Oeste, Gobernador Gregores, Puerto Deseado, San Julián, Río Grande, El Calafate, Esquel, Bariloche y Neuquén.
En cada uno de estos puntos, la tripulación compuesta por 35 oficiales y suboficiales de la II Brigada Aérea de Paraná, entre pilotos, comandantes y auxiliares de carga, fue recibida por las diversas unidades de la Fuerza Aérea Argentina, como así también por integrantes de las diversas agencias de LADE quienes homenajearon al avión.
De esta forma, el Fokker F-27 se despidió de la Patagonia luego de haber volado durante sus años de servicio casi 150.000 horas, en tareas de lanzamiento de paracaidistas y de carga, búsqueda y salvamento, transporte y misiones humanitarias.
También uniendo al sur argentino, cubriendo los diversos destinos a través de rutas aéreas por las que ha transportado una innumerable cantidad de pasajeros, en muchos casos, pobladores de la zona que por trabajo o tratamientos médicos debían viajar de una ciudad a otra de la Patagonia o trasladarse hacia Buenos Aires.

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