El hombre que apareció desmembrado en el salitral no tenía heridas mortales

El cuerpo que halló la Policía de la Seccional Quinta desmembrado por los perros en el salitral del Cordón Forestal era el de Marcelo Damián Hernández, a quien sus familiares reconocieron en la morgue. La familia había ido a la comisaría a poner de manifiesto que el hombre estaba ausente de su vivienda desde el viernes a la noche. Se investiga en qué circunstancias falleció, ya que la autopsia no pudo arrojar elementos que dieran cuenta de heridas.

El hombre cuyo cuerpo apareció desmembrado y mutilado por perros el domingo por la tarde en el salitral del Cordón Forestal fue identificado ayer pasado el mediodía por sus propios familiares en la morgue judicial. Se llamaba Marcelo Damián Hernández y tenía 38 años. No lo veían desde el día viernes a la noche y residía en la calle Quichuas del barrio Ceferino Namuncurá.
El cuerpo tiene heridas superficiales pero según las fuentes consultadas por El Patagónico en la autopsia realizada ayer, no presentaba heridas punzocortantes en el corazón o pulmones que indicaran concluyentemente que su muerte fue producto de un homicidio.
Hay que recordar que el cuerpo solo tenía parte del torso intacto, así como el rostro, ya que al menos siete perros carroñeros de la zona le habían desmembrado las piernas, glúteos, genitales y brazos.
La muerte de Hernández se habría producido el sábado a la madrugada. Un vecino del sector habría escuchado pedidos de auxilio de un hombre en medio de la noche, como así también a los perros peleándose entre ellos.
Ayer la causa recayó en manos del fiscal Adrián Cabral y la autopsia estuvo a cargo del forense Oscar Licciardi, quien en principio no encontró heridas que llevaran a concluir que se trató de un homicidio.
Sin embargo, un reguero de sangre encontrado en el lugar y el recorrido que el hombre hizo con un pie descalzo y el otro en zapatilla llama la atención. Es que el perito de la Procuración Fiscal, Marcos Ghiberto, y los efectivos de la Policía Científica determinaron un recorrido de unos 70 metros levantando huellas, e incluso habrían señalado el lugar de una posible pelea con algún (o algunos) otro individuo.
De ese modo, con hipótesis que aún no son taxativas, los investigadores Juan Carrasco y Pablo Lobos –jefes de la Brigada de Investigaciones- ayer se entrevistaron con los vecinos del lugar en busca de mayores indicios.

TESTIMONIOS
El Patagónico volvió ayer al lugar del macabro hallazgo y se entrevistó con los vecinos que dieron cuenta de que el viernes por la noche en una vivienda ubicada frente al salitral, muy cerca de donde fue hallado el cuerpo, hubo una reunión en la que en apariencia no se ahorró alcohol y en la que se habrían escuchado peleas.
De esa manera, la Brigada de Investigaciones deberá ahora reconstruir los últimos pasos de Hernández y establecer si participó de esa reunión en el lugar y si alguien lo golpeó antes de irse caminando al encuentro de la muerte.
Al cierre de esta edición se realizaba la apertura del teléfono celular hallado en el bolsillo de un pantalón de la víctima, en el que también se encontraron cinco cigarrillos y un encendedor.
Con otros estudios de los órganos que los perros no se llevaron, también se buscará profundizar el análisis científico y determinar cuáles fueron las causas de la muerte.
Lo que no sorprendía ayer a los vecinos de la zona es la acción de los perros que llegaron a comerse partes del cuerpo humano, ya que según Viviana, una de las mujeres del lugar, "los perros que la gente tira por acá también son comidos por los perros más grandes. Mi marido la otra vez salvó de que se comiesen a un perrito".

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