El invalorable aporte del Cuarteto Cedrón en cuatro discos recuperados

La decisión editorial de hacer convivir "Madrugada" y "Canciones...", es una de las postales posibles acerca del vigoroso y necesario recorrido cultural del conjunto encabezado por las músicas del guitarrista y cantante Juan "Tata" Cedrón.

Las dos ediciones discográficas dobles y conjuntas que visitan una porción de la obra del Cuarteto Cedrón permiten vislumbrar las facetas estéticas abordadas por el conjunto y, fundamentalmente, exhiben las inquietudes en torno a la tradición y al modo de cultivarla.
La recuperación de discos reúnen, en un caso, el inaugural y vanguardista "Madrugada" (1964), a partir de la poesía de Juan Gelman, y "Canciones tradicionales de Argentina" (1980); y, por otro lado, "Veredas de Buenos Aires" (1980), con tangos escritos por Julio Cortázar y Edgardo Cantón, y "Para que vos y yo" (1997) con la presencia del pianista Gustavo Beytelman y un repertorio con fuerte presencia lírica de Acho Manzi.
La decisión editorial de hacer convivir "Madrugada" y "Canciones...", es una de las postales posibles acerca del vigoroso y necesario recorrido cultural del conjunto encabezado por las músicas del guitarrista y cantante Juan "Tata" Cedrón.
Por un lado aparece la ruptura poética y sonora que se propone en "Madrugada" y por el otro una suerte de canon criollo en la decena de piezas argentinas visitadas desde la impronta de la formación.
Al momento de encarar su trabajo debut, la formación que entonces el "Tata" compartía con Carlos Francia (cello), Carlos Lavochnik (violín) y César Stroscio (bandoneón), el tango era un género que gozaba de una maravillosa doble cualidad: prestigio y popularidad.
Sin embargo, en medio de esa atmósfera que invitaba a "conservar" lo obtenido y donde, desde otra sintonía, las aventuras sonoras de Astor Piazzolla levantaban polvareda, el Cuarteto decidió que era momento de trabajar desde otra lírica y atmósferas.
En 20 estaciones (algunas instrumentales firmadas por el "Tata", textos de y por Gelman y poemas con músicas de Cedrón) pueden escucharse escritos como "Mi Buenos Aires querido", "Himno de la victoria", "Otras preguntas" y "Extranjera" y disfrutar de un universo musical que no cesa de preguntarse y proponer.
Entre palabras, canciones y melodías, el trabajo entrega como alegato que la revolución es una decisión saludable aún en las condiciones menos desfavorables y vuelve a poner en cuestión las nociones de "modernidad" y "lo nuevo" que cada tanto se adjudican a cualquier cosa.
A la hora de "Canciones tradicionales..." la decisión alumbrada por el grupo donde a "Tata" y Stroscio (los únicos dos sobrevivientes en relación a "Madrugada") se suman Miguel Praino (viola) y Carlos Carlsen (violoncello, bajo y guitarra) y, como invitados, el cantante español Paco Ibáñez y el guitarrón de Horacio Presti, es mostrarle a Europa que sus músicas tenían un origen.

UN RE LECTURA DE LO CLASICO

Sobre la tetralogía tango-milonga-estilo-vals y clásicos como "Yuyo verde", "A fuego lento", "Sur" y "Volver", entre otros, el grupo no resigna un ápice de su carácter y ratifica que las re-lecturas pueden ser útiles y hasta necesarias para abordar lo clásico.
Junto a "Tata", Stroscio, Praino y Carlsen, un nutrido elenco que completan el violinista Hugo Crotti, los violoncellistas Jean Philippe Audin y Jean Jacques Widaerker, el contrabajista Hubert Tessier, el pianista Héctor Grané y los bandoneones de Juan José Mosalini y Roberto Caldarella , regalan momentos sublimes en "Tu piel bajo la luna", "La cruz del sur" y "Canción sin verano".
En la más actual de las postales, el conjunto ratifica una impronta que lo impulsa a seguir probando y nutriendo un legado para insuflarle vitalidad y presente.
Descuellan "Gris y gris", de Osvaldo Tarantino, "Balada del hombre que se calló la boca" (con texto de Gelman) y "500 años después" y "Mi país es verde", de la profusa presencia de Manzi, en un registro donde continúan "Tata" y Praino, sumándose, además de Beytelman, Eduardo García y Manuel Cedrón (bandoneones), Román Cedrón (contrabajo), Emilio Cedrón (violín) y Philippe de Sousa (guitarra y guitarra portuguesa).

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