El japonés que recorre el mundo a pie ya está en el noroeste de Santa Cruz

Sokichi Takashita lleva más de 29 mil kilómetros caminados alrededor del mundo. El hombre por estos días recorre la ruta Nacional n° 3 a la altura de Jaramillo. Desde la Comisaría de Fitz Roy alertaron a los automovilistas para que estén atentos, en virtud que el caminante se dirige al sur de la provincia con el objetivo de llegar a Ushuaia.

Sokichi Takashita tiene 69 años y desde hace nueve años camina por las rutas del mundo, con un carro que impulsa a pulso y donde lleva sus pertenencias. En octubre, el hombre pasó por la vecina ciudad de Comodoro Rivadavia, Chubut, y ahora se encuentra en la zona de Jaramillo, desde donde viaja al sur de Santa Cruz.
Takashita ya recorrió más de 29.000 kilómetros, una cifra envidiable para los amantes de este tipo de aventuras. El tiene un objetivo: llegar a Ushuaia, la tierra del fin del mundo donde terminará su periplo para luego volver a su país natal, aunque antes podría viajar a Africa.
Por estos días los automovilistas de esta región de la Patagonia se ven sorprendidos por su presencia, tanto en la ruta como en el ejido urbano de las ciudades donde se lo ve transitar a paso cansino, con su carro, soportando viento, calor o la suerte que le presente el día.
Desde la Comisaría de Fitz Roy, la policía alertó a automovilistas para que estén atentos, en virtud que el caminante nipón se dirige al sur de la provincia luego de haber salido de la zona de Jaramillo. Es que el hombre a veces camina por la banquina, dependiendo del estado y las posibilidades que le brinde la ruta, o a veces directamente lo hace sobre la cinta asfáltica.
Takashita lleva un chaleco reflector verde o naranja y en su largo camino ya ha recorrido parte de las islas japonesas Hokkaido y Sado, China, Mongolia, Italia, España, Francia, Canadá y Australia, donde estuvo en 2014.
En ese momento, en una entrevista al diario News aseguró que empezó su viaje luego de que la librería que manejaba se declarara en bancarrota y decidiera cumplir su sueño a sus 60 años, demostrando que nunca es tarde para animarse.

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