El joven que mató a martillazos a Valeria Palma continuará preso en la alcaidía

Mario José Alberto Díaz podrá continuar detenido con prisión preventiva en un centro de detención y ayer se determinó que sea en la alcaidía. Ello, a partir del informe que emitieron los tres profesionales que lo evaluaron en el Hospital Regional, donde el interno fue estabilizado y medicado con cuatro dosis diarias para evitar las convulsiones.

La audiencia a la que fue sometido Mario Díaz se llevó a cabo ayer en la Oficina Judicial y fue presidida por la juez penal Mariel Suárez. El Ministerio Fiscal fue representado por la fiscal general Mónica García y el imputado fue asistido por la abogada adjunta de la Defensa Pública, Lilián Bórquez.
En ese contexto se conoció el informe médico que realizaron los tres profesionales que lo evaluaron: neurólogo, psicólogo y psiquiatra, aunque restan por el momento otros estudios complementarios. Ellos coincidieron en que Díaz está apto para cumplir la medida de coerción en un centro carcelario.
Además, fue estabilizado y medicado con cuatro dosis diarias. Antes del episodio recibía tres y el médico ya le había adelantado que sumaría otra dosis.
Tras conocer el resultado del informe, la fiscal solicitó que Díaz vuelva a prisión, mientras que la defensora requirió que la medida de coerción sea cumplida en la alcaidía, algo que fue autorizado por la juez natural de la causa.

EL HECHO
El hecho por el cual fue imputado Díaz se produjo a las 23:30 del sábado 27 de agosto en una de las piezas del inquilinato ubicado sobre Ignacio Rucci 2083, del barrio Máximo Abásolo. Ese ambiente era compartido por Díaz y su pareja, Valeria Nicol Palma (21).
Según el relato fiscal, tras una discusión el hombre tomó un martillo y la golpeó con fuerza en el rostro, cráneo y otras partes del cuerpo. Los gritos de la chica motivaron la intervención del dueño del inquilinato, quien ingresó al cuarto y le sacó el martillo al agresor, aunque éste tomó rápidamente una plancha y un cuchillo y continuó su accionar contra la desafortunada. Ante esa reacción, el locador llamó a la policía y cuando estos llegaron aún continuaba la salvaje agresión contra la mujer, quien ya estaba sin vida.
El delito fue calificado como homicidio agravado por el vínculo y femicidio, en los términos de los artículos 80, incisos 1 y 11; y 45 del Código Penal, lo cual conlleva a la prisión perpetua.
El imputado declaró durante el control de detención y dijo que se le nubló la vista y no recordó nada hasta que se despertó estando detenido.

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