El linaje de Federico Gil

Federico Gil no consta entre los deportistas argentinos con más chances de traer una medalla pero, a la vez, sus antecedentes advierten que tampoco sería justa su inclusión entre las decenas y decenas que viajarán advertidos de que lo suyo empezará y terminará en el honor de ser parte de los Juegos.
Federico Gil, tirador de la categoría skeet, es como mínimo uno de los seis mejores del mundo en su especialidad y, a la vez, el punto más alto de una suerte de dinastía que en Río de Janeiro también será representada por su hermana Melisa.
Los Gil, familia de armeros que han sabido ganarse el respeto y el cariño de la comunidad de Avellaneda, cultivan el tiro deportivo con la misma naturalidad que en otras casas abundan los futbolistas, los automovilistas o los boxeadores: los Solari en Rosario, los Di Palma en Arrecifes, los Matthysse en Trelew.
Allá lejos y hace tiempo, resultó que Horacio Gil, patriarca e inspirador, inoculó el hábito en su esposa y la epidemia de la buena creció y prosperó hasta límites insospechados.
Tanto Federico cuanto Melisa se abrieron camino, se adiestraron, se perfeccionaron y comenzaron a pisar fuerte, entrenados por su padre con los platos fabricados por su madre.
Melisa, de 31 años, por ejemplo, es múltiple medallista panamericana: plata en Santo Domingo 2003, bronce en Río de Janeiro 2007, bronce en Guadalajara 2011 y plata en Toronto 2015.
Y este mismo año concluyó en el puesto 11 en la Copa del Mundo, que tuvo lugar en San Marino.
Pero ahí mismo, entre la Emilia Romaña y Las Marcas, el 10 de junio último Federico Gil se consolidó entre los mejores del planeta, por cuanto terminó sexto y diluyó cualquier sospecha de racha venturosa de lo que había sido su espléndido 2015, con un quinto lugar en la Copa del Mundo de la lejana Galaba, Azeirbaiján, otro en Acapulco y otro en el mismísimo Campeonato Mundial de Italia.
Quinto, sexto o lo que fuere, Federico encuentra que se trata de su mínimo, vital y móvil, de su piso, porque su techo está por verse: "Iré a Río con el objetivo de ganar una medalla", advierte.
Lejos por ahora del Derecho Romano, puesto que es abogado de profesión, busca su punto de cocción en un campo de los Estados Unidos que rubrica lo que hasta aquí ha sido una temporada intensa y fecunda.
Federico Gil tiene 28 años cumplidos el 28 de abril, una vasta experiencia en la selección de su país (desde 2000, con tres Juegos Panamericanos, una medalla de plata en los Juegos Odesur de 2004, varias destacadas presentaciones en Mundiales, incluidas dos finales en este 2016 y un feroz mano a mano con el prestigiado francés Anthony Terras).
Y tiene, sobremanera, la firme convicción de devenir "El Hombre del Rifle", pero ya no un émulo del héroe de ficción interpretado por Chuck Connors en la célebre serie de la TV, sino en el protagonista del glorioso reencuentro de un tiro argentino que no suma una medalla olímpica desde 1948, cuando el marplatense Carlos Díaz Sáenz Valente trajo una de plata en la especialidad de pistola rápida.

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