El lunes a Rawson y luego a la Rosada

Los petroleros protagonizarán este lunes una histórica movilización, cuando más de 1.200 trabajadores viajen a Rawson en respaldo a la comisión directiva del gremio que conduce Jorge Avila en la negociación que, en Casa de Gobierno y a partir de la convocatoria efectuada por el gobernador Mario Das Neves, llevarán adelante con las operadoras petroleras.
Tras la movilización del 28 de diciembre, en la que más de 10.000 petroleros ganaron las calles de Comodoro Rivadavia para luego entregar el petitorio al obispo Joaquín Gimeno Lahoz, comenzaron a aparecer las respuestas por parte del gobierno nacional de Mauricio Macri que, hasta ese momento y pese a estar notificado de la situación, no atendió el tema que es crítico en la Cuenca del Golfo San Jorge en general pero sobre todo y en particular para Comodoro Rivadavia.
Luego de varias deliberaciones, en la que los petroleros estuvieron respaldados por el intendente Carlos Linares y el gobierno provincial, representado por el ministro de Hidrocarburos, Sergio Bohe, el ministro de Energía de Nación, Juan José Aranguren, remiso a dar respuestas a los planteos laborales y a todo lo que sea ajeno a la política de mercado, comunicó la decisión de tomar el precio del barril criollo a 54,90 dólares, valor cercano al vigente hasta el jueves 31 de diciembre, día en que venció el acuerdo de precios y política de subsidios establecida por el anterior gobierno nacional.
El problema es que ese solo pero importante "avance" no logra contener ni salvar la situación particular que, dentro de la crisis internacional que generó la baja del precio del crudo, tienen la provincia del Chubut y algunas de las operadoras, como Tecpetrol y Sipetrol, en parte también Pan American Energy, que exportan el crudo que extraen de las entrañas del suelo comodorense.
El gremio petrolero, con el respaldo de la intendencia y la provincia, se plantó en la exigencia de contar con una respuesta global que asegure que "no haya ni un solo despido", como ratificó Avila el jueves en la multitudinaria asamblea ante obreros de Tecpetrol, dejando en claro que el gremio no aceptará perder algunos puestos y compañeros a cambio de la conservación del resto de las fuentes de trabajo, algo que –se adelantó– también sucederá cuando, en el marco paritario, las operadoras y/o el gobierno nacional pretendan hacer carne el revelador pensamiento del ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, quien –recordemos– ya pidió a los sindicatos que morigeren sus reclamos y concentren sus esfuerzos en evitar despidos.
Nadie apuesta a que realmente el lunes la solución aparezca en Rawson. Ojalá que nos equivoquemos, pero la reunión y la movilización serán, sin dudas, un elemento más que importante para que operadoras y gobierno entiendan que los trabajadores no son variable de ajuste y que en épocas de crisis, si bien se pueden ajustar algunos cinturones, lo primero que hay que hacer es no generar más crisis y problemas a través del clásico ajuste que, ya sea por acto fallido o acción deliberada, plantea a nivel nacional el ministro que confundió algunas inquietudes periodísticas con algarabía cuando anunció la liberación del cepo que, una vez más hay que recordar, vino acompañada por la devaluación que también, ¡vaya noticia¡, recayó y recae sobre los trabajadores y los más humildes, aquellos que no sueñan ni con dólares ni con autos de alta gama, ahora liberados a las "necesidades del mercado".
Los petroleros, hay que decirlo, no caen del todo simpáticos en gran parte de la población que, en lugar de ver y analizar el esfuerzo que hacen y lo que aportan para que el resto de la ciudad crezca y funcione, solo ven los importantes sueldos y bonos que reciben y cómo se encarecen algunos aspectos básicos de la economía y vida diaria de Comodoro Rivadavia que se ajusta –precisa y engañosamente– a esos salarios (bien ganados) de no tan pocos.
Esta visión sesgada, aunque con algún fundamento, es la misma que la que se tenía, antes de los 90 y de la privatización de YPF, con los petroleros de entonces, los ypefianos: esos que hicieron grande esta ciudad y la región que también, como era lógico en aquel entonces, tenían sueldos diferenciales, también bien ganados.
Esas situaciones y ventajas especiales que tenían los ypefianos, y que hoy aunque de otra manera y contexto gozan los petroleros privados, generó un resentimiento que obviamente fue detectado por los agentes del neoliberalismo que trabajaron sobre él para regalar YPF a manos españolas e iniciar así un derrotero de vergüenza y pérdida de intereses nacionales y estratégicos que todavía el país no pudo recuperar del todo.
Esperemos que ese resquemor, recelo, envidia, o esa costumbre casi de chusmas; de ver solo el sueldo y no el esfuerzo del petrolero de hoy, no sea una nueva llave para que Comodoro, como sucedió con la privatización de YPF y la posterior crisis del 98, vuelva a ser una ciudad sin petróleo, es decir sin esperanza y sin futuro porque, al margen de la falta de inversiones y de la devolución de la riqueza que de aquí salió y sale, y la necesidad de encontrar una diversificación industrial, Comodoro sigue girando (casi sin cambios) al ritmo del oro negro, como hace 109 años.
Los petroleros decidieron viajar el lunes a Rawson y en un alto porcentaje también tienen resuelto acampar frente a la Casa Rosada luego del 22, si es que la respuesta no aparece antes del fin de la conciliación obligatoria porque ya se entendió que, como lamentablemente ocurría en otras épocas, parece que nuevamente y pese a que se dice que está en todas partes, "Dios atiende solo en Buenos Aires".

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