El más antiguo que sigue trabajando

Manuel Lopes Pires decidió en 1938 dejar Portugal para instalarse en Argentina en busca de un mejor futuro, como muchos inmigrantes europeos. Sus primeros trabajos estuvieron vinculados a los camiones y a la industria del petróleo hasta que en 1955, a los 35 años, decidió probar suerte en Comodoro Rivadavia.

Consiguió alojamiento en una casa céntrica y empezó a trabajar con un compatriota que le fue enseñando el oficio de zapatero. "Era un hombre al que no podía ni mirarlo, pero empecé a trabajar porque ya no me quedaba otra. El tiempo ya no daba más para andar por ahí de trabajo en trabajo", explica Lopes Pires.
"Recuerdo que al tipo cuando estaba trabajando no se le podía decir nada y si me quedaba mirando mucho rato, me decía: '¿qué está mirando usted?'", rememora.
La austeridad de su jefe le sirvió para aprender rápidamente el oficio, pese a que "muchas veces no había tanta paciencia".
"Un día vino una señora con unos zapatos nuevos para ponerle suela de goma y lo vi que estaba meta mirar quién va a hacer este trabajo y me dice '¿quién va hacer este trabajo?' y yo le digo: 'si no lo hace usted lo hago yo' y así empecé", sostiene.
El tiempo le permitió perfeccionar sus técnicas y descifrar los secretos de su maestro, lo que lo llevó a emprender su negocio propio.
"Fueron años duros porque a uno no le explicaban cómo eran las cosas. Uno aprendió de vista nomás porque no había muchas palabras, pero algo bueno se pudo sacar de todo eso", sostiene.
El nombre de la zapatería "Rawson" es una marca conocida que con el paso de los años se volvió una tradición, a tal punto que Lopes Pires es hoy el zapatero más antiguo de esta ciudad y que continúa trabajando como en el primer día.


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