El mayor cactario de Sudamérica

En un predio de dos hectáreas se concentran más de 60 géneros autóctonos de cactus de La Rioja y centenares de ejemplares de México, Cuba, Islas Galápagos y Brasil. Es la mayor concentración y variedad de cactus de América Latina.

El museo de cactus "Chirau Mita" es sencillo, didáctico y muy valioso desde el punto de vista ecológico. Pero no es sólo un cactario, sino un jardín botánico con absoluta prevalencia de cactus, pero con presencia de otras especies del género de las suculentas, como aloe vera y agave.
Se encuentra en la localidad de Chilecito en La Rioja. Allí el verde y las espinas dominan el ambiente, aunque también hay otras tonalidades de flores, pelusas, frutas rojizas, moradas, amarillas, platinadas y umbrías, de numerosas y a veces caprichosas formas tanto en los tallos como en las hojas.
Desde los altos cardones que pueblan los paisajes montañosos del noroeste argentino hasta diminutas cactáceas que se mimetizan en tamaño y aspecto con piedras del suelo, suman unas 1.500 especies que pueblan un terreno que surge del borde del camino y se eleva en terrazas incaicas por la ladera de un cerro.
Esas terrazas no son sólo un elemento decorativo, sino que cumplen su función original, ya que están orientadas para concentrar los rayos del sol y para que las plantas puedan aprovechar la escasa humedad del clima riojano, en especial las que son oriundas de otros países.
De esos cactus y otras suculentas, unas 60 especies son autóctonas de La Rioja y el resto provenientes de variados orígenes, como México, Estados Unidos, África, Cuba, Ecuador y Brasil.
Entre las especies más raras se encuentra Namibia, cuyo nombre científico es Welwetsia Mirabilis, con una antigüedad genética de millones de años en el planeta, que vive entre 3.000 y 4.000 años y es representativa de las plantas amigas de la sequía. Esta planta exótica no tiene aspecto de cactus, por el contrario tiene dos hojas largas y planas de menos de un metro, de un tono amarronado, que surgen de ras del suelo y se arquean hasta tocarlo con sus puntas.
El jardín botánico fue abierto en 2003. El diseño del lugar tiene que ver también con el cuidado del visitante, porque hay plantas con espinas grandes y punzantes, o muy pequeñas y suaves con vellos pero que causan gran irritación y otras tan duras como el metal, que pueden rayar las piedras sin romperse.
Además del Jardín Botánico, en el predio funciona el Museo Arqueológico de las Culturas, donde se exponen piezas de las culturas ayampitin, aguada, diaguita, inca y Belén, además de unos huevos de dinosaurios hallados en la zona.
Chilecito es una base ideal para turistas que quieren recorrer los más importantes atractivos de La Rioja y, además de particularidades como sus alfajores de vino torrontés o el imponente Cristo del Portezuelo, cuenta con este jardín botánico a unas 15 cuadras del centro, donde la Ruta 12 se llama avenida Coria Peñaloza, rumbo a la Puntilla, y vale la pena dedicarle una media jornada.

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