El municipio intentó reunirse con los remiseros, pero no concurrieron

La convocatoria estaba prevista a las 11, con participación de las áreas de Gobierno y Seguridad del municipio y concejales. Los remiseros faltaron sin aviso y al mismo tiempo mantuvieron reuniones en la Unidad Regional, aunque luego se negaron a atender al periodismo.

Máximo Nauman, secretario de Gobierno; Hector Quisle, titular de la Secretaría de Seguridad; y los concejales Maximiliano Sampaoli, Guillermo Almirón, Nicolás Caridi, Adriana Casanova y Mario Soto aguardaron por más de dos horas a los referentes de remiseros de la ciudad, aunque infructuosamente.
El grupo había sido convocado para avanzar con las medidas de seguridad que podrían implementarse desde la órbita municipal, además de otros requerimientos del sector, pero nunca se presentaron.
A la misma hora mantenían un encuentro a escasos metros, en las oficinas de la Unidad Regional, aunque se negaron a hacer declaraciones periodísticas a posteriori, e incluso rechazaron la posibilidad de tomar imágenes del encuentro bajo el comentario "prensa no".
En ese contexto, en la reunión oficiada por el Ejecutivo municipal Quisle interiorizó a los concejales sobre las diferentes actuaciones de las últimas 24 horas y el contenido de la lista de requerimientos planteados por los trabajadores del volante en materia de seguridad.
Si bien desde la órbita de la comuna existen algunas iniciativas, no pudo avanzarse con las mismas en función de que no están incluidas en el petitorio, y no había ningún referente de los trabajadores del volante para analizar las alternativas viables.
Sucede que una de las medidas que podría aportar una solución concreta es la instalación de mamparas, que separen el receptáculo del chofer del pasajero, aunque hay que recordar que esa misma opción se había barajado en 2008, ante el homicidio de otro remisero que detonó un reclamo de similares características al actual, con bloqueos de accesos a la ciudad y calles céntricas durante varios días.
En esa oportunidad se había avanzado con el proyecto para la instalación de un botón antipánico, para lo que llegó a habilitarse un registro de oferentes en busca de cotizaciones dado que el municipio facilitaría líneas crediticias para que los remiseros puedan instalarlo, aunque a punto de firmarse los contratos de rigor el sector dio marcha atrás.
El sistema tuvo oposición por partida doble: la negativa a querer financiar ellos mismos los dispositivos, y el hecho de que el botón antipánico demandara la instalación del GPS o posibilidad de rastreo satelital.
Este último punto no se hizo público en su momento, pero era un secreto a voces que los remiseros y taxistas (las medidas abarcaban a ambos) se resistían a poder ser rastreados por esa vía, ya que entre otras cosas a partir de esos dispositivos podrían detectarse todos sus recorridos y paradas, y lapso de duración en cada caso, además de comprobar las horas de servicio efectivo.
Mientras el análisis de estas medidas se torna cíclico dado que también un trabajador del volante fue asesinado en 2012, hay que recordar que los retenes policiales que hoy son exigidos como medida habían sido una de las acciones ya adoptadas, aunque con el transcurso de las semanas fueron reprochadas por los mismos choferes con el argumento que implicaban demoras en sus recorridos, además claro de la revisación de los vehículos e identificación de pasajeros.

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