El "Pampa" Acosta, aquel foráneo que encontró en Newbery una casa y familia

Es oriundo de la localidad pampeana de Parera, pero se crió en Río Cuarto, Córdoba, y entre idas y venidas por su negativa a quedarse en Comodoro Rivadavia, terminó convirtiéndose en uno de los referentes de la historia grande del "Aeronauta". Incluso vivió literalmente en el club, donde albergó a sus primeros dos hijos desde recién nacidos. Aquel volante central espigado y de carácter forjado, hoy, con 54 años, sigue jugando en la categoría Master de la institución del barrio 9 de Julio.

Víctor "Pampa" Acosta pisó por primera vez suelo comodorense en 1986, contratado por Jorge Newbery para jugar un torneo en Chile. Cuatro años atrás, aquel pibe de Estudiantes de Río Cuarto había sido tentado para sumarse a Huracán de Comodoro Rivadavia, en un contexto de tensión por la guerra de Malvinas.
"En el '82 lo conozco a Diz, el papá de Marcelo, que me habla para que venga a Huracán, y yo le dije que no. Tenía 18 años y por muy poco no fui a la guerra. Yo estaba en el Batallón de Arsenales 604 'José María Rojas', en Holmberg, un pueblito que está antes de Río Cuarto. Cargábamos municiones como yeguas. Ahí lo conozco al papá de Marcelo, y por esas vueltas de la vida termino jugando con Marcelo Diz en Newbery", resumió.
Acosta, hoy con 54 años, recuerda cada momento como si hubiese pasado el día anterior al que recibe a El Patagónico en su casa del barrio General Mosconi, donde convive con Gloria, su pareja.
Nació en Parera, La Pampa, pero desde muy niño se crió en Río Cuarto y comenzó a dar sus primeros pasos en el fútbol en Estudiantes de esa localidad cordobesa.
Luego de irse a Sportivo Italiano a la joven edad de 19 años, el volante central retornó a su tierra y con el tiempo volvieron a tentarlo desde Comodoro Rivadavia. Esta vez, lo quería Newbery, archirrival del "Globo", que intentó traerlo primero.

BERSAN Y FIANDIÑO, LOS CONVINCENTES

A Víctor Acosta le ganaron por insistencia, porque no se le pasaba por la cabeza venir a la tierra de los vientos. "Yo no quería venir a Comodoro. Para nosotros (en Río Cuarto), el sur era Bahía Blanca", reconoció.
En su decisión final tuvieron mucho que ver dos entrenadores muy importantes en la vida futbolística del "Pampa": Jorge "Coco" Bersán y Francisco "Cacho" Fiandiño, quienes jugaron los Nacionales como integrantes de Independiente de Trelew. "Bersán y Fiandiño me dieron todo en lo futbolístico. Son muy distintos para dirigir, pero son mis padres futbolísticos", aseguró.
Acosta estaba recién casado cuando lo contrató Newbery, y fue difícil convencerlo. "Vine por responderle a Fiandiño, que me dijo 'andá, tengo un amigo (Bersán) que es técnico allá, que te vio jugar y quiere tenerte en su equipo'", evocó.
En ese sentido, agregó: "El (Fiandiño) tenía un hotel y un día lo llama Baldomero Vidal, que era el presidente de Newbery. Me dice 'ahí te van a mandar el pasaje, se van a Chile'. Yo le decía 'no, no me quiero ir', y él me insistía: 'vos andá, haceme caso, por lo menos no me dejes mal con mi amigo'".

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

Finalmente, en el '86, el "Pampa" Acosta arriba a Newbery por primera vez y comienza una historia de idas y vueltas, de sufrimiento por el desarraigo mezclado con amistades y vivencias que marcaron su vida en la capital del petróleo.
"Bueno, cuando viene nos fuimos a jugar a Chile, salimos campeones, le ganamos a Racing de Trelew una final allá, volvimos y yo no me quería quedar. Entonces pedí una locura, para que me digan que no. Al día siguiente me llamaron y me dijeron 'no hay problema'", recordó.
Al mediocampista no le quedó otra que quedarse en Comodoro, y no la pasó bien. "Mirá, yo pasé las mil y una cuando era chico, porque mis padres se separaron y demás, pero sufrí mucho desde marzo hasta diciembre. ¿Sabés qué hacía? Me iba a ver todos los días cómo salía el colectivo de la terminal. Te lo juro por mi nieta", confesó.
Ese fin de año, el "Pampa" dijo "me voy y no vengo nunca más". Agarró sus cosas y se fue, pero para volver, porque durante los primeros días de enero de 1987 lo llamó Bersán. "Me llama 'Coco' de vuelta para decirme que Newbery iba a jugar el Torneo del Interior y que, por lo menos, vaya por seis meses", comentó.
Terminó aceptando y al año siguiente arregló por toda la temporada. "'Chiche' Gatti, uno de los mejores dirigentes que conocí acá, me dijo 'yo te voy a pagar el sueldo, vos no te hagas problema, quedate tranquilo'", afirmó.

ULTIMA DESPEDIDA Y
REGRESO DEFINITIVO
Víctor se volvía a Río Cuarto todos los finales de año, y en 1992 se encontró con su amigo Ricardo Tomás Aimar –papá de Pablo Aimar–, quien lo convenció para hacer la pretemporada con Estudiantes de Río Cuarto, que se preparaba para un Torneo del Interior.
Una calurosa tarde de febrero, Fiandiño aparece en el entrenamiento, le recrimina al "Pampa" no haberle comunicado esa decisión y le dice que se vaya con él a un equipo de Villa María, que no sea "desagradecido" y que le va a pagar "el doble".
"Entonces, viene este técnico, el papá de 'Pablito' Aimar y me dice, 'che, Pampa, vino Cacho, yo sé que sos jugador de él, así que si querés te podés ir con Cacho. Fuimos a un club que no había salido campeón nunca, y salimos campeones", recordó.
La mala fue que se rompió la rodilla izquierda y jugó seis meses infiltrado. Quien lo operó en Buenos Aires le aseguró que no iba a poder jugar más de manera competitiva.
Mientras intentaba recuperar la musculatura de la pierna en un gimnasio de Río Cuarto, lo llaman nuevamente para comunicarle que Newbery jugaría otro Torneo del Interior.
El único que sabía en Comodoro que había sido operado, era Osvaldo Santana, otro referente de Newbery, quien fue su primer amigo en esta ciudad y terminó siendo el padrino de su hija Yamila, mamá de la pequeña Nahiara, la primera nieta del "Pampa" Acosta.
"Me mandan los pasajes y vengo a Comodoro. Osvaldo me dice 'arreglá, y si te va mal, bueno, te rompiste, ¿qué sé yo?', y en ese momento yo ya quería quedarme acá por mis hijos (también es padre de Maximiliano y Rodrigo, quien falleció a los 8 años de leucemia), porque no veía mucho futuro allá", reconoció.
Entonces, vuelve a aparecer en escena 'Chiche' Gatti. "Me alquila una casa y me dice 'juegues o no juegues en Newbery, yo te doy la casa por un año. ¡Mirá vos lo que hacía el tipo! Y ahí empecé a darle al gimnasio", remarcó.
Víctor finalmente se recuperó de su lesión en Comodoro. "Osvaldo Cimadamore, que no lo vi más, estaba en la Sarmiento, tenía un centro de rehabilitación. Me lo recomendaron en Córdoba. Fui a verlo y me dijo 'probemos, yo en un mes o dos meses te digo si vas a poder volver a jugar o no'. ¿Podés creer que el tipo me recuperó y jugué hasta los 37?", enfatizó.

EN SU LUGAR Y CON LOS SUYOS

Comodoro Rivadavia le dio a Acosta más de lo que esperaba, y hoy se siente un comodorense más. "Si hoy me pedís que elija entre Río Cuarto y Comodoro, me quedo acá porque a toda la gente conocida la tengo acá", aseveró.
Asimismo, señaló: "La mayor parte de mi vida está acá, son treinta años. Imaginate, Osvaldo es mi hermano, es el padrino de mi hija. Con Osvaldo comemos asados, compartimos, él viene acá, nosotros vamos allá. Los mellizos (Franco y Nicolás Santana) eran chiquitos y dormían conmigo.
Además, literalmente, Víctor vivió en las instalaciones de la institución del barrio 9 de Julio. "Yo viví cinco años en el club, en el mismo club, arriba. Mis dos primeros hijos nacieron ahí", recalcó.
En lo futbolístico, el "Pampa" Acosta se autodefine como "un mediocampista que hacía muchos goles". De hecho, agregó: "En dos finales hice cuatro goles. Con Newbery, en un año salimos tres veces campeones. Aparte, a mí no me gustaba perder porque me pagaban, era mi trabajo. Le di todo a Newbery en 14 años, tengo como seis campeonatos ganados con Newbery".
Se retiró de la competencia oficial en 1999, luego de una derrota ante la mejor camada de la Comisión de Actividades Infantiles. "Perdimos con la CAI en el estadio. En la CAI jugaban Hugo Barrientos, Andrés Silvera, y uno seguía de testarudo, porque me tendría que haber retirado antes. Vos decís 'yo puedo'. Es mentira, porque contra la edad no hay nada que puedas hacer", aseguró.
Sin embargo, el "Pampa" sigue haciendo de las suyas en las canchas y con los mismos colores del "Aeronauta", ahora en la categoría Master de veteranos, como si el tiempo no pasara.

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