El Papa dialogó por teléfono con una de las carmelitas de Diadema

La llamada se produjo hace unos tres meses, pero recién trascendió en las últimas horas. "La hermana no quiso hacer público este reconocimiento que le efectuó el Vaticano, pero sin dudas fue un regalo para la comunidad y una bendición para todas", revelaron autoridades del monasterio.

El papa Francisco, fiel a su estilo de cercanía con la gente y totalmente fuera de protocolo, llamó a una monja que está enclaustrada en el Monasterio San José, en Diadema, para felicitarla por sus 50 años de servicio en la congregación de las Carmelitas Descalzas.
Una de las acciones comunes del argentino Jorge Bergoglio, como máxima autoridad de la Iglesia Católica, es comunicarse vía telefónica con integrantes de la comunidad cristiana de todo el mundo. "La hermana no quiso hacer público este reconocimiento que le efectuó el Vaticano, pero sin dudas fue un regalo para la comunidad y una bendición para todas", indicaron autoridades del monasterio ante la consulta de El Patagónico.
El sumo pontífice llamó a la comunidad de las "Monjas Descalzas de la Orden de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo" en octubre y en un principio creyeron que se trataba de una broma hasta que se convencieron de que se trataba del Papa.
La hermana destinataria del llamado, quien prefiere mantener en reserva su identidad, habló con el sucesor de Pedro durante casi un cuarto de hora.
Actualmente son dieciséis las monjas que residen en clausura en el Monasterio San José, quienes han entregado su vida a la oración, alejadas de todo lo mundano y viviendo del trabajo que realizan en el claustro. Son mujeres de distintas edades que sintieron que su misión en esta vida era la de dedicarse pura y exclusivamente a Dios, cortando todos los vínculos con el exterior y encerradas para orar.
El Carmelo emplazado a 27 kilómetros del casco céntrico de Comodoro Rivadavia fue construido a partir de las antiguas gamelas habitadas hace más de 50 años por los trabajadores solteros de la empresa petrolera Shell. Cada detalle fue pensado respetando el estilo colonial de la iglesia madre Santa Bárbara.
"La de carmelita es una vocación muy particular, de clausura, de dedicación total al Señor y a la oración", comentó una de las religiosas.
Las carmelitas se sustentan con el trabajo que ofrecen a la comunidad y también con la limosna de la gente. Además, reciben aportes periódicos de algunos particulares y de feligreses que desean colaborar con el Carmelo.
En el mensaje difundido a todas las Carmelitas Descalzas, Francisco manifestó: "en este momento de gracia y renovación en el que sois convocados para discernir la misión de la gloriosa orden carmelita, deseo ofrecerles una palabra de ánimo y de esperanza. El antiguo carisma del Carmelo ha sido durante ocho siglos un don para toda la iglesia y todavía continúa ofreciendo hoy su particular contribución para la edificación del cuerpo de Cristo, mostrando al mundo su rostro luminoso y santo. Mientras reflexionan sobre vuestra misión como carmelitas de hoy sugiero que consideren tres elementos que pueden conducir hacia la realización plena de vuestra vocación, que es la subida al monte de la perfección: el obsequio de Cristo, la oración y la misión".

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