El papa Francisco encabezó en San Pedro la Vigilia Pascual

Alertó ayer que la Iglesia puede convertirse "en un organismo internacional incapaz de apagar la sed de esperanza que tiene el mundo" y pidió "no ser cristianos sin esperanza".

El papa Francisco celebró una solemne vigilia para complementar las celebraciones de Pascua llenas de esperanzas luego de una oscura semana para Europa.
Francisco bautizó a 12 adultos durante la Vigilia Pascual de anoche en la basílica de San Pedro. Pocas horas después y ya en el día de hoy, el pontífice presidirá la misa del Domingo de Resurrección en donde ofrecerá su bendición anual de Pascua.
Se espera que Francisco ofrezca un mensaje de esperanza tras su severa condenación del Viernes Santo a los ataques de Bruselas y otras partes perpetrados por extremistas islámicos.
Durante sus comentarios en el Coliseo que siguieron a la procesión del Vía Crucis que representa la crucifixión de Jesús, Francisco denunció los "actos terroristas cometidos por los seguidores de algunas religiones que profanan el nombre de Dios y utilizan el nombre santo para justificar su violencia sin precedentes".
El papa Francisco alertó ayer que la Iglesia puede convertirse "en un organismo internacional incapaz de apagar la sed de esperanza que tiene el mundo" y pidió "no ser cristianos sin esperanza".
"El Señor está vivo y quiere que lo busquemos entre los vivos. Después de haberlo encontrado, invita a cada uno a llevar el anuncio de Pascua, a suscitar y resucitar la esperanza en los corazones abrumados por la tristeza, en quienes no consiguen encontrar la luz de la vida", aseguró el Pontífice ayer en la Misa de Vigilia de Pascua que presidió en la Basílica de San Pedro.
"Hay tanta necesidad de ella hoy", enfatizó en la celebración que antecede a la Misa de Pascua que dará mañana desde las 10 de Roma (5 de Argentina).
"Olvidándonos de nosotros mismos, como siervos alegres de la esperanza, estamos llamados a anunciar al Resucitado con la vida y mediante el amor; si no es así, seremos un organismo internacional con un gran número de seguidores y buenas normas pero incapaz de apagar la sed de esperanza que tiene el mundo", advirtió.
"La primera piedra que debemos remover esta noche es ésta: la falta de esperanza que nos encierra en nosotros mismos", expresó.
Francisco deseó "que el Señor nos libre de esta terrible trampa de ser cristianos sin esperanza, que viven como si el Señor no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida".
Mañana al mediodía, tras la Misa de Pascua, el Pontífice dará la bendición Urbi et Orbi ("A la ciudad de Roma y al mundo") desde el Balcón de la Basílica de San Pedro, en medio de las medidas especiales de seguridad que rigen en la capital italiana y que incluyen controles de metales y cacheos en los accesos de los alrededores de la Plaza San Pedro.

DONACIONES

El limosnero pontificio, el polaco Konrad Krajewski, distribuyó por deseo del papa Francisco algunas donaciones y bolsas de dormir a las personas en situación de calles de Roma mientras el pontífice celebraba el Vía Crucis en el Coliseo de Roma.
"Don Corrado", como se conoce al limosnero, visitó junto a colaboradores y voluntarios a las personas sin hogar a las que les entregó un pequeño donativo en el marco de la Semana Santa.
Se trata de un gesto de Francisco que se repite el Viernes Santo desde que comenzó su pontificado.
El año pasado por ejemplo el Vaticano entregó sobres a 300 personas en la que había una felicitación por motivo de la Semana Santa, una estampita con la foto del pontífice y una cantidad de dinero.
El papa instó a Krajewski, desde que le nombró limosnero el pasado 3 de agosto de 2013, a que saliese personalmente, "y no estuviera detrás de un escritorio" a llevar ayuda a los necesitados.

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