El Papa resaltó en Egipto que el único extremismo permitido es el de la caridad

Tras una breve ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de El Cairo, el papa Francisco partió de regreso a Roma. Permaneció dos días de visita en territorio egipcio.

El papa Francisco finalizó hoy una visita de dos días a Egipto en la que convocó a musulmanes y cristianos a "caminar juntos" contra "todo tipo de violencia" y aseveró que "a Dios solo le agrada el extremismo de la caridad".
"A Dios sólo le agrada la fe profesada con la vida, porque el único extremismo que se permite a los creyentes es el de la caridad. Cualquier otro extremismo no viene de Dios y no le agrada", sentenció ayer el Pontífice durante su homilía en el Estadio Air Defence de El Cairo, donde celebró misa para 15.000 fieles.
La fe, señaló, "es la que nos lleva a difundir, a defender y a vivir la cultura del encuentro, del diálogo, del respeto y de la fraternidad". Por temor a nuevos atentados, la misa se celebró en medio de un amplio dispositivo de seguridad.
"La visita de Francisco es muy importante sobre todo en tiempos de terrorismo. No sólo para los cristianos, sino para todos los egipcios", dijo Heidi Beshir, que trabaja para el Ministerio de Asuntos Exteriores en El Cairo. Está claro que el líder de la Iglesia católica quiere difundir la paz, agregó.
Gabriel Romanelli, de la ciudad de Alejandría, en el norte del país, calificó la visita como un "gran regalo de Dios". "Después de tantos atentados es una señal de confianza". El mensaje de la visitia es que las religiones pueden convivir en paz.
Antes de su discurso, el Pontífice se reunió durante 20 minutos a solas con el Imán de la casa de estudios que representa a más de 1.200 millones de musulmanes moderados, Ahmed El-tayeb, quien lo había visitado el año pasado en el Vaticano.
En ese marco, tras recorrer la capital en un auto sin blindar, acompañado por cientos de agentes de civil y uniforme que custodiaron su paso desde las terrazas de El Cairo, remarcó que "quien es diferente a mí, cultural o religiosamente, no debe ser visto y tratado como un enemigo".
Tras llamar "hermano" a El-Tayeb y compartir juntos un minuto de silencio por las víctimas de la violencia extremista, Francisco convocó al Islam para edificar "un futuro juntos" entre cristianos y musulmanes.
"Hoy la religión no es un problema sino parte de la solución", sostuvo.
En Egipto, un país árabe de mayoría musulmana, cerca de un diez por ciento de la población es cristiana, en su mayoría coptos.
En la actualidad viven en Egipto unos 270.000 católicos. Los cristianos están siendo objetivos de atentados, como el ocurrido hace tres semanas en dos iglesias coptas en el norte del país, donde murieron más de 40 personas.
En las calles cerradas por las que se accedía al estadio se podía ver a miles de efectivos de seguridad. También al ingreso del lugar se hacían registros exhaustivos. Los fieles que acudieron tuvieron que dejar fuera sus teléfonos móviles.
En su primer día de visita a Egipto, Francisco instó a las religiones a reforzar su implicación en la lucha contra el extremismo, la violencia y el odio, y también condenó "el populismo demagógico". A su vez advirtió en contra de la manipulación de la religión.
Tras una breve ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de El Cairo, el papa Francisco partió de Egipto, tras dos días de periplo, de regreso a Roma.

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