El Patagónico no pudo ingresar por el recelo de la organización

Este diario no pudo realizar la cobertura del partido por no contar con la pulsera que habilitaba el ingreso. Hecho que no fue notificado con antelación. De nada sirvió la presentación de la tarjeta que acredita que uno es periodista. El compromiso entre un representativo de la C local y su rival de la B se llevó a cabo en las instalaciones del Club Atlético Rada Tilly.

por Angel Romero
a.romero@elpatagonico.net
Rada Tilly y General Saavedra jugaron el primer compromiso por la promoción en la villa balnearia. Aunque el hecho saliente fue que El Patagónico no pudo acceder al campo de juego porque la organización del equipo anfitrión dispuso un control inflexible en el ingreso, razón por la cual este medio no pudo ingresar.
Fue en la entrada que da a la zona de vestuarios que uno de los encargados exigió la "pulsera" (similar a las que se utilizan en el Turismo Carretera) para poder ingresar y cubrir el partido.
Ante el desconocimiento del nuevo dispositivo (que nunca fue notificado al medio en tiempo y forma) se exhibió al personal de entrada la credencial que nos acredita como periodista.
Ni siquiera ello sirvió, porque la persona encargada del control sostenía que uno como periodista (a pesar de conocer al cronista) llame a alguna autoridad del fútbol local o a "alguien" para que pueda dar fe de nuestro objetivo (la cobertura del partido) y nos dé la "autorización" para poder ingresar.
Esta situación es la primera vez que acontece, de hecho ni para un nivel superior de competencia hemos sido prohibidos en el ingreso.
Respecto al club anfitrión, si la dirigencia del Club Atlético Rada Tilly entendió que un partido donde ellos juegan su chance por el ascenso a la segunda categoría del fútbol debe contar con medidas de seguridad de este tipo. Lo mínimo que puede hacer es notificar a los medios para que estos se adapten a las pautas establecidas por la institución.
Por lo pronto, el partido de ida entre Rada Tilly y General Saavedra no pudo ser cubierto por no contar con la acreditación que exigía el dueño de casa, pero que nunca fue notificada.

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