El peluquero que viejos policías siguen eligiendo

Entrar a la peluquería y barbería de Antonio Marques, peluquero retirado de la policía, es zambullirse a los años 50. Comisarios retirados, políticos y periodistas lo siguen eligiendo para que les corte la cabellera. La vieja barbería es la excusa perfecta para revivir anécdotas de antaño. Antonio es un libro abierto de recuerdos.

En la peluquería de Marques se puede navegar en el halo de los recuerdos. Te atrapa la memoria de Antonio, que con sus 81 años tiene mucho para contar. Nació en Portugal en 1935 y a los dos años llegó a Comodoro Rivadavia. Heredó el oficio de peluquero de su padre. Fue peluquero policial desde 1968 a 2002 cuando se retiró de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia. Le cortó el cabello a muchos comisarios, que hoy ya retirados lo siguen eligiendo. En ese tiempo ha escuchado miles de anécdotas policiales.
Recuerda cuando un policía allá por 1968 gritó: "todos a sus jurisdicciones, en la Cantina Italiana ha ocurrido un hecho grave" y la peluquería quedó vacía. Todos corrieron a colaborar para dar finalmente con el cuádruple homicida José Germán Silva Godoy. "Se tragó unos cuantos años de cárcel, salió (de la U6 de Rawson) y se vino para acá", recuerda del asesino.
Y si se lo consulta por el hecho criminal de viejas épocas que más le retorció las entrañas, dirá que fue el robo y homicidio de un gringo zapatero allá por los 50 que dejó a todos muy tristes en la cuadra.
El hecho ocurrió en San Martín casi Italia. "Era una buena persona, pero entró un tipo a robarle, y con la misma lezna que trabajaba, lo degolló. Una persona que entró lo vio y avisó y un sargento de policía, muy buen policía, dijo por allá va, y lo siguieron por España subiendo el Chenque, ellos tenían solo caballos y un jeep, pero lo agarraron cuando bajaba por Saavedra. Lo trajo agarrado del moño", recuerda Antonio.
Así puede seguir todo el día, recordando a asesinos como Marco Arenas, el vengador del boleto de lotería que mató a los que les había prestado el dinero de su premio y no se lo quisieron devolver.
Fue peluquero de policías de antaño y no podía escapar a las charlas de esos efectivos, que le contaban cientos de anécdotas.
La peluquería abrió en 1938 en San Martín entre Francia e Italia. La construcción de la vivienda data de 1928. Su padre primero empezó trabajando en la peluquería de un alemán en 9 de Julio y San Martín y luego abrió el rubro allí. Mientras iba a la escuela primaria 24, Antonio se quedaba las tardes mirando cómo su padre cortaba el cabello.
Allí aprendió el corte americano, a la romana y recortes. Primero se encargaba de sacar las pelusas y enjabonar para afeitar, en su juventud pujante ayudaba con los clientes abonados, ellos tenían derecho a dos afeitadas semanales y un corte quincenal. Después se perfeccionó y fue el primero en traer el corte a navaja de la escuela francesa a Comodoro.
Antonio entabló una amistad con los viejos policías, suboficiales y oficiales. También le cortó por años el cabello a los familiares de los policías del Círculo Policial. A aquellos que durante muchos años le cortó el cabello, hay algunos comisarios muy conocidos por el excelente trabajo y el aporte a la sociedad como Guillermo Jones, Allun Jones -hoy presidente del Museo de Policía en Rawson-, Segundo Arruabarrena o el ex fotógrafo de policía, Villares que sigue visitándolo, entre muchos más. Las anécdotas son miles y tardes de por medio se vuelven a recordar. Es el espacio perfecto para hacerlo, entre corte y corte, siempre hay alguien para conversar.
En la Unidad Regional, Antonio también le cortaba el cabello a Juan Corti. Una vez había un policía esperando turno y le pregunta a Corti. "Padre ¿Cómo anda de la derecha?'". Antonio escuchaba. "'Bien hijo, bien'" le respondió el cura. Cuando le llegó el turno a Corti, Antonio le preguntó si era boxeador. El cura le contó que cuando era párroco de la policía y había problemas con los borrachos que le pegaban a las mujeres, él les decía que hagan la denuncia en la Segunda. Pero no podían hacer nada, sin una orden de allanamiento, y entonces los policía decían: "'vayan a buscar al padre Corti', y el padre golpeaba la puerta, no le abrían, y se mandaba. Y el otro de adentro decía y a usted ¿Quién lo llamo?' No hijo escúcheme, y la policía entraba por atrás. Cuando el hombre se le venía encima, ¡Puf! al suelo, venían los otros y se lo llevaban. Corti decía, 'a Dios rogando, pero con el mazo dando' (refrán)".
Antonio cuando empieza a recordar gente allegada a la institución policial no se quiere olvidar de Cayelli, que trabajó ad honorem para la policía y que instruyó más de cuatro mil sumarios.

ARCHIE MOORE
En la peluquería de Marques también se cortaron el cabello personalidades internacionales como Archie Moore. Fue cuando el boxeador en 1951 llegó a realizar algunas exhibiciones a Comodoro. "Tenía bastante mota", recuerda Antonio. Otros que se sentaron en las sillas giratorias de la peluquería y barbería –que todavía funcionan en el lugar- fueron Pascual Pérez, jugadores del histórico Huracán, intendentes y concejales. Incluso lo hizo el primer gobernador militar Angel Solari.
Otro de los que ha elegido el lugar fue el militar retirado y ex secretario de seguridad, Oscar Martínez Conti. Y locutores como el Carlos "Oso" Bareilles. En la última semana también se lo vio cortándose el cabello al concejal Guillermo Almirón. En las paredes de la peluquería se exhiben distinciones como la que les entregó el intendente Jorge Aubía en el centenario de la ciudad.
En la peluquería a Antonio se habla de todo, de política, historia, deporte o seguridad. "Antes se respetaba más a la policía, recuerdo al sargento a caballo Castro, a don Isaac Jones, antes se respetaba a la Policía". Antonio tenía 10 años, cuando veía venir a Castro lo saludaba. "Portate bien pibe", le decía Castro al pasar. "Ahora los golpean para robarle el arma. Antes había mucho respeto", compara el peluquero policial.
Antonio le da el tiempo que merece a cada cliente. Un amigo de 81 años llega desde Fitz Roy y se sienta. Anda haciendo trámites en Comodoro y pasa a cortarse el cabello. Se acuerdan cuando Eva Perón les daba un beso en las mejillas en los Juegos Evita. Marques era wing en el club Huracán. Sale al exterior y describe que para estas fechas la calle estaba llena de luces de colores festejando los carnavales. La gente iba a la peluquería, se disfrazaban y marchaban para los bailes. Todo era jolgorio y se dejaba de lado la maldad. "Eran buenas épocas, había hechos aislados. La policía tenía buena gente, trabajaba bien, y se hacía respetar la cosa. No había tantos robos como ahora. La seguridad está en falencia, hoy no se mete preso a nadie", resume Antonio.
En la peluquería hay un cuadro colgado con una poesía de Beto Zuazo, "Vuelvo al barrio". Está la barbera original con la que trabajaba su padre y el mobiliario intacto. Sillas de cuero y madera con palancas, ya difíciles de encontrar. El sonido del viejo pasacasete suena por lo bajo. El que lo visite a este personaje no podrá dejar de sumergirse en sus recuerdos.

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