El período crítico para el desarrollo visual

El sentido de la visión es vital para la autonomía y el desenvolvimiento de cualquier persona. El 80 % de la información que inicialmente obtenemos del entorno y que necesitamos en nuestra cotidianeidad, la adquirimos a través de la visión.

La visión es una función del sistema nervioso que requiere un aprendizaje y entrenamiento para desarrollarse en forma óptima. Los primeros años de vida son críticos en este sentido. Para que el niño desarrolle plenamente sus funciones visuales es necesario que vea bien.
Los niños no nacen “viendo”: durante los primeros cuatro meses de vida el ojo madura de forma gradual y se desarrollan las vías visuales. En los cinco primeros años de infancia las vías visuales permanecen maleables. Cualquier factor que interfiera en el proceso de aprendizaje visual del cerebro puede provocar una reducción mayor o menor de la agudeza visual. Para un desarrollo visual normal el cerebro debe recibir, de forma simultánea, imágenes igualmente focalizadas y claras de ambos ojos.
El periodo crítico para el desarrollo visual es el lapso de tiempo postnatal durante el cual la corteza visual continúa siendo lo suficientemente sensible como para adaptarse. Cualquier interferencia u obstáculo en este periodo puede producir anomalías visuales, orgánicas y refractivas. Aproximadamente a los 8 años de edad, el sistema visual está lo suficientemente maduro para resistir a los efectos de estímulos visuales anormales.
Un niño/a con disminución de la agudeza visual a temprana edad puede no manifestarlo porque no puede comparar una visión normal con una disminuida. Esto puede causar inhibiciones, dificultades en las relaciones sociales y en el proceso de aprendizaje, que son frecuentemente los motivos de consulta.
La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda en este sentido realizar un examen de la agudeza visual una vez por año, a partir de los 5 años. Este examen puede ser realizado por un médico oftalmólogo, por un pediatra o por un personal de salud entrenado.
Para una evaluación correcta se debe ubicar al niño/a a 3 metros de la Cartilla de Snellen, un cartel que tiene letras o dibujos en 10 renglones de tamaño descendente. Entre los 5 y 7 años una lectura de 8 o más líneas corresponde a una agudeza visual normal. A partir de los 8 años, el niño/a debe poder ver completamente todo el cartel.
En caso de evaluarse agudeza visual baja debe realizarse la consulta con el oftalmólogo a fin de completar el examen visual con fondo de ojo y evaluar la necesidad de utilizar anteojos.

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