El perito que devela cómo ocurrieron los hechos

Para el oficial Gonzalo Miguez Murilla, licenciado en Criminalística y perito de la Policía Científica de Comodoro Rivadavia, es sumamente importante la preservación de la escena del hecho. A través de su nuevo aporte que busca poner especial atención en "la posición indiciaria relativa", explica principalmente cómo paso el hecho que se investiga, el dónde sucedió, cuándo y quienes participaron. En casos complejos, propone una mesa de trabajo entre especialistas.


Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe
ser la verdad" - Sir Arthur Conan Doyle


Gonzalo Miguez Murillas tiene 29 años, es de Capital Federal y un apasionado por la investigación criminal, las ciencias forenses y la docencia. Es un cuadro importante dentro de la Policía del Chubut en materia científica que trabaja en la División Criminalística de Comodoro Rivadavia desde 2013.
Miguez Murillas busca huellas casi obsesivamente. Piensa en cada rastro que deja. Si hasta la semana pasada evaluó si levantar o no la marca de un labial que alguien dejó en la puerta de vidrio de la oficina.
La curiosidad está en su marca de orillo. Su interés por la Criminalística nació desde muy temprana edad cuando su hermana le recomendó tres pequeños libros de Conan Doyle en los que se obnubiló con las aventuras y planteos de Sherlock Holmes.
Pregunta cada cosa que no sabe. Si eso le aporta nuevos conocimientos para aplicar a sus informes técnico-científicos de alguna escena del hecho, le interesa más aún. En la semana durante sus ratos libres leyó sobre palinología, la ciencia que estudia el polen. Ese análisis de la morfología de los granos externos para él es algo novedoso. No desperdicia ningún dato que esté a su alcance.
Es licenciado en Criminalística por la IUPFA (Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina) y busca recibirse de especialista en Docencia Universitaria en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, mientras se especializa en Criminología en la Universidad Nacional de Quilmes.
Cuando lo ven en la Unidad Regional, o en la Fiscalía con su delantal azul de trabajo y su bolsita llena de libros, muchos creen que Gonzalo viene de algún colegio técnico o salesiano. Pero ahí va caminando mientras en su cabeza da vueltas un homicidio o un suicidio que le hace ruido, y no descansará hasta llegar a la hipótesis más probable de todas. La que lo deposite lo más cerca de la verdad.

ESPECIALISTA EN NECROPAPILOSCOPIA
Pocos saben que Miguez Murillas ingresó a la Policía como agente. Pero con su título de Criminalístico debajo del brazo y sus años de estudio se convirtió rápidamente en oficial subinspector del escalafón profesional.
Miguez Murillas es capaz de encontrar las huellas de cualquier cuerpo quemado porque se ha especializado en necropapiloscopia. "A veces hay profesionales cómodos que hacen solo lo que les pide el fiscal. Pero también se puede sugerir" sostiene Gonzalo. Y esa quiere que sea la premisa de trabajo. Siempre ir más allá. Anhela que el criminalístico sea más generalista y que aunque no sepa cabalmente de todas las disciplinas sugiera nuevos indicios para la investigación, nuevas posibilidades; eso le dará seguramente una nueva impronta a la investigación criminal.
En los más de 80 homicidios que se registraron en los últimos 3 años ha realizado trabajos de fotógrafo policial, planimetrista y mecánicas del hecho. Ha analizado cámaras de seguridad y pericias balísticas. Y no ha dudado en manipular un cuerpo en busca de proyectiles cuando su jefe, Cristian Cayún, así se lo ha sugerido.
Nada puede quedar librado al azar, la realización de un croquis, la conformación de una infografía, el informe de una autopsia, las evidencias papiloscópicas, balísticas, toxicológicas, scopométricas, las manchas de sangre, de ADN y del estudio de las ropas... todo puede ayudar para la reconstrucción.
En una reconstrucción de una "mecánica del hecho" hasta supo descubrir la voluntad de matar del asesino y se lo sugirió al fiscal. Él mismo se sorprendió cuando a partir de indicios materiales había llegado a ese aspecto criminal importante para la investigación. Solo lo mueve la búsqueda de la verdad.
"La criminalística no se encarga de atrapar malos, sino de esclarecer los hechos" aclara Miguez Murillas, quien en cada análisis que realiza no se contamina de testimonios.
Su película favorita es "Sueños de Libertad" (1994), dirigida por Frank Darabont y protagonizada por Tim Robbins y Morgan Freeman. Pero no tiene televisión para no entretenerse con las series de "Criminal Minds".
¿Una debilidad? Su cuento favorito es "Yo, ustedes y Yo" de Dalmiro Sáenz. Fue disertante en las últimas jornadas de los Ministerios Públicos Fiscales celebradas en Comodoro Rivadavia en octubre de 2015 y participó en la orientación criminalística del proyecto de "Especialización en Reconstrucciones Virtuales" del Grupo GIIA-UNPSJB del ingeniero Martín Bilbao.
Este año fue convocado a formar parte del cuerpo docente de la Tecnicatura Superior en Criminalística del Instituto Séneca-Consulta Group.

VERDAD FUNDADA
En su experiencia laboral destaca la gran colaboración de los policías de las comisarías que preservan la escena del hecho. Cada vez el campo de preservación es mayor y eso lo ayuda a analizar mejor los indicios en el lugar. "Buscamos la verdad de un hecho que no presenciamos y la tenemos que dar de manera fundada" sostiene Gonzalo.
Pone énfasis en la imaginación que deben tener los peritos y la "mente abierta" que necesitan adoptar para tener en cuenta el abanico de posibilidades disponible. Ha escrito sobre "la posición indiciaria relativa en la pericia de la mecánica del hecho" para una revista de México.
Bajo los parámetros de la una pericia integral, Miguez Murillas propone observar el conjunto de todas las evidencias de la escena y especialmente su relación posicional; por ejemplo si las vainas servidas están agrupadas o diseminadas es porque el que disparó se quedó parado o se movió. Tiene un ejercicio cotidiano: desconfiar del investigador. "Los policías dicen 'esto es suicidio' y yo le digo: 'bueno, probalo'".
Actualmente emplea bibliografía sobre medicina para establecer unas heridas en un cuerpo que le quitan el sueño.
Al analizar la funcionalidad de la profesión revela que en Comodoro en materia penal no hay participación de peritos de parte en los juicios y cree que ese es un aspecto que se debe saldar en busca de la verdad.
Algunos abogados defensores le han preguntado en más de un juicio de una manera tal que piensa han sido asesorados. Sin embargo, sostiene que la participación de un consultor técnico o un perito de parte para cualquier defensa es sumamente necesaria, ya que tener otro punto de vista acercará más aún el concepto de verdad.
Con él convive el viejo anhelo de ser detective, que lo lleva a relevar todo tipo de indicios. "El detective usaba todos los recursos posibles que tenía: el testigo, el polvillo que encontró en el zapato, la balística. La cuestión es que yo no puedo usar testimonio" se lamenta.
Una vez leyó una entrevista y se asustó. Porque el testimonio no coincidía con su análisis. Luego le explicaron que el testigo había mentido. Busca refutar cada pericia que encuentra. Lo hace como un juego.

DETRAS DE BELAUNDE
El perito ahora anda detrás de un legajo, quiere conseguirlo. Es el del comisario Ernesto Belaunde, el creador del fotocomparador y primer gabinete de balística de Policía Científica de la Policía Federal: el scopométrico. Quiere saber de él por lo menos su fecha de su nacimiento. Tiene una foto, pero nada más. No hay bibliografía. Lo quiere colocar en su oficina de la Policía Científica de Comodoro Rivadavia, junto al cuadrito que le da la bienvenida de Juan Vucetich.
"La veracidad y la eficacia de la investigación criminal dependen de un equipo interdisciplinario, su actuación formada por dos componentes, el jurídico y el científico (criminología y criminalística)" escribe Miguez Murillas.
"El trabajo en equipo es el paradigma de todo. Antes estaba Sherlock Holmes que sabía de todo, hoy no está Sherlock y se saben las limitaciones que tendría Sherlock, pero si tenes un tipo que viene de la Botánica y te puede explicar tal cosa, si viene el de balística, el de rastro, el de documentos, viene el especialista de manchas, viene el bioquímico de ADN. Si tenes una bolsa para sacarle rastros y tenes un nudo, el de rastros, aunque no se lo pida el fiscal, está obligado a decir 'mirá, hay un nudo'. Voy a cortar y se lo voy a mandar al genetista. No me interesa que sepa, tiene que saber que puede haber más posibilidades. Todos tenemos que tener en claro que el fin es esclarecer el hecho, el saber qué paso, dónde pasó, cuándo pasó, quién pasó y cómo pasó" explica.
Miguez Murilla tiene algunos escritos. Entre ellos "La papiloscopía como indicio en criminalística". Si bien siempre es necesaria una impresión conocida para comparar con el rastro de la escena del hecho, podría el mismo acotar el campo de presuntos autores con una pericia papiloscópica que dé información de una enfermedad genética. Y "Scopometría para la autenticidad de soportes ópticos de información".
Allí Miguez Murilla se plantea una metodología sistemática de corte scopométrico para establecer si una película, software o música grabada en CD o DVD, es auténtica o pirata, analizando pericialmente desde el packaging, el soporte óptico y el contenido digital; este último, con traspaso hacia la informática forense.

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