El policía de Comodoro que nadó por la identidad de los caídos en Malvinas

Armando Viberos es integrante del Grupo Especial de Operaciones Policiales de la Policía del Chubut y nadó seis kilómetros en el estrecho San Carlos de las Islas Malvinas. Fue en apoyo al "Proyecto ADN" de la Fundación "No Me olvides" que busca identificar a 123 soldados caídos en la guerra que están sepultados allí y que son "solo conocidos por Dios" como reza en sus cruces. A los cinco nadadores los siguió de cerca en la travesía un avión de la fuerza inglesa que los sobrevolaba en todo momento.

Armando Viberos tiene 29 años y es oficial de la Policía del Chubut. Nació en San Antonio de los Cobres, Salta, y está radicado hace cuatro años en Comodoro Rivadavia. Luego de hacer el curso de Penitenciario Federal en el norte argentino, llegó a Chubut para sumarse a la Escuela de Policía. Hoy es oficial subinspector del Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP) y se convirtió en el primer policía de la Unidad Regional de Comodoro que nadó en las Islas Malvinas. Lo hizo por la identidad de los 123 soldados argentinos que aún no han sido identificados.
Armando, nombre que su padre Román eligió en homenaje a Diego Maradona después de su consagración en el Mundial de México en 1986, no tiene familiares directos que hayan participado en la guerra, solo un primo de su madre que estuvo en el crucero Belgrano. Pero creció con las historias de su padre, ex colimba del Ejército, y la experiencia compartida por un vecino ex combatiente de apellido Cachamba, que era integrante de la Armada.
El 16 de marzo Viberos unió a nado el estrecho San Carlos en las Islas Malvinas por la cruzada que busca identificar a los 123 soldados argentinos que están sepultados en las islas del Atlántico Sur, y que en su cruz solo llevan el lema: "Soldado argentino solo conocido por Dios".
Un día que Armando leía El Patagónico, como lo hace habitualmente, se enteró de la cruzada solidaria de los cuatro nadadores de Mar del Plata. En la nota figuraba el número de cuenta y el teléfono de los que estaban a cargo de realizar el cruce por la identidad. No dudó y llamó.

IDENTICA INQUIETUD
Adrián Echavarría, Diego Picardo, Martín Sánchez y Guido Ganim tampoco tenían vínculos con la guerra, pero habían decidido ayudar a la cruzada por la identidad de la manera que más conocían: nadando los seis kilómetros del estrecho. Viberos les dijo que él también quería ayudar. Le consultó a Diego si se podía sumar. Le pidió que los disculpara por el atrevimiento, pero que también quería nadar por la identidad de los soldados que habían entregado su vida por la soberanía de las Islas y cuyos restos no están identificados en el camposanto donde descansan.
De esa manera, Diego consultó a sus compañeros y aceptaron en la hazaña a Armando. Viberos se sumó en Río Gallegos al contingente de los cuatro nadadores que fueron acompañados por el cuatro veces campeón mundial de aguas abiertas, Claudio Plit, y el entrenador Andrés Rosso.
El "Proyecto ADN" lo lleva adelante el ex combatiente Julio Aro. Viberos, como los nadadores de Mar del Plata, solo busca la concientización humanitaria y de las autoridades, tanto argentinas como del Reino Unido. Armando en su hazaña se encontró con ex combatientes que volvían a las Islas después de 34 años. Eso lo movilizó desde el principio.
El 16 de marzo, después de aclimatarse en las frías aguas del archipielago, Viberos y los cuatro marplatenses cruzaron el estrecho. Mientras nadaban, un avión de la fuerza aérea inglesa los seguía de cerca. "Escuchaba los motores y las turbinas del avión", recuerda Viberos.
Los nadadores de Mar del Plata que se habían preparado por más de un año, llegaron en una hora y cuarenta y cinco minutos a la meta. Viberos lo hizo en dos horas y cincuenta minutos. Su llegada fue emotiva. Sus compañeros destacaron su coraje. Es que el oficial empezó a nadar en aguas abiertas recién a fines del año pasado con la ayuda del Club Neptuno y bajo las directivas del profesor Armando Cortéz, del GEOP.
Los nadadores marplatenses lo bautizaron "el Comando". Lo abrazaron fuerte cuando llegó y él se emocionó. En su cuello llevó durante el nado una prenda íntima de su padre Román, que falleció el año pasado y sus compañeros de hazaña le regalaron un rosario bendecido por el obispo de Mar del Plata, de los mismos que fueron dejados en las cruces de los soldados no identificados.
Viberos y los nadadores, después de la proeza, enterraron objetos importantes para ellos detrás del cementerio de Darwin. El policía enterró en el lugar tres escudos, uno de la Policía del Chubut, el de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia y el que le obsequiaron cuando culminó el curso del GEOP, junto a medallas de la Virgen Milagrosa y de Guadalupe.

LOS RESTOS DE LA GUERRA
"Fue muy emotivo, mi intención era llegar, y costó bastante. Desde que ingresé al mar, el solo hecho de que en el estrecho se vean debajo del agua los restos de la guerra, cañones y demás, eso te moviliza", confesó Viberos a El Patagónico.
"Fui por ellos, quiero que se los identifique. Hay un documental que una madre llega a las islas y al no saber dónde está su hijo, se aferra a cualquier cruz", recordó Armando antes de quebrarse entre lágrimas.
Antes de entrar al agua se había nutrido de la historia de los que cayeron en Malvinas. Recorrió trincheras y tomó contacto con los objetos de los soldados que quedaron en el campo de batalla. Desde las zapatillas de goma y lona, hasta las ropas que aún perduran en los pozos.
"Te moviliza ver los restos que quedaron de la guerra" confiesa. "Ponerse en el lugar de los familiares, que tienen un vacío y no saben dónde se encuentra el resto de su hijo, su hermano, o ver a esa madre que llega y no encuentra la cruz de su hijo, y se aferra a cualquier cruz", reflexiona.

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