El primer trasplante de útero de Latinoamérica se hará en Argentina

En el mundo ya son cinco los nacidos bajo este procedimiento, que tiene como principal objetivo lograr la maternidad natural en mujeres sin útero. Este procedimiento podría permitir que aquellas mujeres que nacieron sin dicho órgano, o que lo hubieran perdido por alguna causa médica, logren ser madres.

En los últimos años la ciencia ha permitido cosas inimaginables, pero el más reciente avance en materia de fertilidad se trata del trasplante de útero. Hace unos pocos días una mujer de 26 años se convirtió en la primera mujer que se sometió en Estados Unidos a procedimiento de tal tipo y se recupera favorablemente.
Recientemente se llevó a cabo una conferencia para dar inicio a la investigación experimental en Argentina. En la misma participaron: el grupo sueco a cargo del protocolo del trasplante uterino (el Dr. Mats Brännström y la Dra. Pernilla Dalhm Kahlr); el Dr. Sergio Papier, Presidente de la Asociación Latinoamericana de Medicina Reproductiva (ALMER) y el Dr. Sebastián Gogorza, Jefe del departamento de ginecología del Hospital Italiano.
Inicialmente, el Dr. Sergio Papier explicó que en septiembre de 2012 nació en Suecia el primer bebé del mundo engendrado en un útero trasplantado, pero que hoy ya son cinco los niños nacidos bajo este procedimiento. El objetivo de este avance es dar la posibilidad de concebir a las mujeres que carecen de útero, porque nacieron sin él o se lo extirparon.
A su vez, el especialista Mats Brännström manifestó que, hasta el momento, es una práctica que se encuentra en etapa experimental pero que podría beneficiar a una de cada 4.000 mujeres en el mundo y agregó: "en Argentina se estima que en 5 a 10 años el procedimiento podría ser clínico".
En cuanto a los requerimientos y etapas de la intervención, la paciente ideal para someterse a la terapia no debe padecer enfermedades infecciosas, cánceres, obesidad, no debe ser fumadora y debe ser capaz de producir sus propios óvulos. No hay límite de edad, aunque es preferible que sea menor de 35 años, para garantizar una funcionalidad reproductiva óptima. Después de seleccionar a la paciente receptora, se busca una donante que tenga sus deseos reproductivos cumplidos y que no posea patologías infecciosas ni cánceres, con vasos que irriguen bien el útero. Cuanto más parecidas sean la donante y la paciente desde el punto de vista inmunológico, las probabilidades de rechazo serían menores. En la mayoría de las prácticas llevadas a cabo, las donantes fueron madres o hermanas de la paciente.
"Si bien la mayoría de las donantes tienen entre 50 y 60 años, el primer bebé nacido gracias al trasplante de útero fue posible gracias a una mujer de 61 años al momento de donar y 63 al momento del nacimiento. Ésta, además, tenía 7 años de posmenopausia" amplió la Dra. Pernilla.
Los expertos explicaron que los embriones se pueden transferir después de transcurrido el año del trasplante, dado que todas las pacientes han hecho tratamientos de fecundación in vitro previos al procedimiento. La primera prueba del éxito de la operación es la aparición de la menstruación en la receptora y su continuidad.
Durante el transcurso del embarazo se realizan diversos estudios de control tales como ecografías y análisis de sangre sumamente completos.
Una vez que la paciente da a luz, si no desea tener más embarazos en el corto plazo, el útero implantado se extrae, para librarse de los inmunosupresores. "En nuestro protocolo lo retiramos después de un máximo de 2 nacimientos o 5 años para que la paciente no desarrolle anticuerpos" agregó Pernilla.
Los riesgos son los mismos que en cualquier otro tipo de trasplante, éste cuenta además con dos ventajas: la primera es que son pacientes totalmente sanas, y la segunda es que una vez que el órgano ha cumplido su función se puede retirar, y se retirarían la medicación inmunosupresora.
EL CASO DE
ESTADOS UNIDOS
La mujer, de quien sólo se dio a conocer su primer nombre, Lindsey, había nacido con una condición conocida como factor de infertilidad uterina, lo que significa que no es posible ubicar el útero o éste no funciona correctamente, lo que hace imposible el embarazo.
Este trastorno afecta a entre el 3 y el 5% de las mujeres en todo el mundo, y cerca de 50.000 mujeres en EEUU. En el caso de Lindsey, dijo que fue informada cuando tenía 16 años que no iba a poder tener hijos.
"A partir de ese momento recé para que Dios me diera la oportunidad de experimentar el embarazo y aquí estamos hoy en el inicio de ese viaje", dijo la mujer en una conferencia de prensa.
El 26 de febrero la mujer recibió un útero de una donante de unos 30 años que había dado a luz previamente y que murió en forma repentina, informaron los médicos de la Clínica de Cleveland en Ohio. La cirugía demoró nueve horas.
Lindsey, que se reunió con la prensa diez días después de la operación y habló desde una silla de ruedas, expresó una "inmensa gratitud hacia la familia de la donante".
"Ellos me han dado un regalo que nunca seré capaz de pagar y les estoy agradecida inmensamente".

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