El rápido paso por las urnas también se dio en Comodoro

Solo dos boletas, fiscales y autoridades de mesa experimentados con un par de turnos previos en su haber, sumado a la claridad del votante sobre su mesa asignada, se conjugaron ayer en la elección más rápida de la que el padrón local tenga memoria.

"Muy rápido, somos más rápidos los que votamos que los que entregan el documento", bromeaba ayer Brando Chocobar en una síntesis de lo que fue sufragar esta vez. El hombre, que no revela su edad pero decía irónicamente que tiene "700 elecciones encima", aseguró que fue el trámite electoral más breve del que tenga memoria.
Es que el panorama en las escuelas se opuso de plano a las postales electorales a las que está acostumbrado el elector argentino, más allá de las traumáticas experiencias de agosto y octubre de este año; ese para el que el voto electrónico es apenas una experiencia piloto en algunas provincias, o en algunas mesas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Más aún, esta vez cualquier desprevenido hubiera pensado que se equivocó de fecha sino fuera porque las urnas, esperando sin colas, daban fe de que otra vez era turno electoral.
En la generalidad de los casos, y a pesar de que en los días previos se anunciaba nuevamente la falta de autoridades de mesa en Comodoro -el distrito electoral más grande de Chubut-, las mesas estuvieron abiertas y con todos sus fiscales y autoridades constituidas entre las 8 y las 8.15, y desde el inicio el trámite fue un alivio para quienes tenían la carga cívica, con el recuerdo latente de agosto en el que no alcanzaban los pequeños pupitres escolares para disponer la diversidad de listas en disputa, los preparativos de cuarto oscuro ayer tomaron escasos segundos, así como también la reposición de boletas.
Saber que la jornada concluía temprano y el recuento para llenar los telegramas sería sumamente sencillo, también contribuyó al humor de quienes fiscalizaron el acto, con tranquilidad, sin prisas ni presiones.

EN PRIMERA PERSONA
Amanda Vidal es delegada de la Justicia Electoral, un rol que a sus 26 años desempeñaba ayer por quinta vez. Su función, como nexo de la Secretaría Electoral, era la de colaborar con autoridades de mesa y ciudadanos para aclarar dudas –durante el acto y el recuento, si es que surgieron- e incluso reponer boletas si llegaron a faltar y los fiscales partidarios no lo hubieran hecho.
Esta segunda vuelta fue para ella una experiencia diametralmente opuesta a los turnos anteriores. Por eso, este antecedente adquirido por quienes tenían cargas cívicas, combinado con el hecho de que solo hubiera dos boletas en pugna y sin posibilidad de corte, constituyeron un aceitado proceso en el que solo tuvo que colaborar con algunos votantes que no estaban seguros sobre el ejemplar del DNI con el que debían presentarse.

EXTRANJEROS SIN VOTO
Mientras en agosto y octubre había 509 extranjeros habilitados para votar en la ciudad –de los que solo 100 lo habían hecho efectivamente-, ayer fueron varios los que se habían dirigido a la municipalidad, donde funcionaban las mesas para ese padrón.
No obstante, el grupo no estaba habilitado para la elección presidencial, para la que se requiere la nacionalización e integrar los padrones nacionales, aunque muchos de ellos no conocían con exactitud sus derechos electorales. Si bien el municipio mantenía el acceso abierto, las mesas de su jurisdicción no debían constituirse en este turno, con lo que el guardia de la oficina de ingreso tuvo a cargo informar a los extranjeros que desde temprano se acercaron al edificio de la calle Moreno, la mayoría de ellos bolivianos, según se informó en el lugar.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico