El recorte en el INTA afecta las investigaciones vinculadas al guanaco y a ensayos de pastoreo

"Nos preocupa porque es una situación que nos limita en cuanto a empezar cosas nuevas. Es decir, somos un organismo de innovación; entonces cuando no sabés si vas a poder cumplir con las innovaciones te retraés. Y después porque muchos en vez de estar pensando en los escenarios estamos muy ocupados en el tema administrativo".
Con esas palabras el director de la Estación Experimental de Trelew del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Jorge Salomone, graficó de alguna manera la situación que atraviesa la institución, la cual nuclea a las agencias que funcionan tanto en esa ciudad, como en Comodoro Rivadavia, Paso de Indios y Sarmiento, además del campo experimental de Río Mayo y el Laboratorio de Lanas de Rawson.
Según explicó en diálogo con El Patagónico, el presupuesto para investigación y extensión del actual trimestre sufrió un recorte del 80% por parte del Gobierno nacional. "El presupuesto se ve afectado seriamente. La información que tengo es que estamos recibiendo un 20% del presupuesto que deberíamos recibir respecto al funcionamiento operativo e institucional. Y esa es la gran preocupación que tenemos porque hay actividades en marcha que son relevantes para los científicos”, explicó, remarcando que también el presupuesto de servicios para el pago de gas, luz, limpieza y seguridad se halla al límite.

INVESTIGACIONES EN PELIGRO
Hoy el principal recorte lo sufren la extensión y la investigación, algo central en el funcionamiento de este tipo de instituciones que tienen por objetivo generar innovaciones y estudios que permitan mejorar la producción, o sanearla en algunos casos.
Ya este medio en el último mes dio a conocer el trabajo que el INTA Chubut realiza en materia de apicultura y erosión de suelo, tanto en Comodoro Rivadavia como en la zona de Sarmiento, donde el lago Colhue Huapi ha sido objeto de estudio y preocupación.
Sin embargo, estos son solo algunos de los trabajos que realiza la estación experimental, ya que existen otros que se verán perjudicados por esta decisión. Dos de ellos están vinculados al guanaco y a los ensayos de pastoreo. En el primer caso su estudio es fundamental para estudiar la competencia ovino–guanaco, un tema que preocupa a los productores de Chubut y Santa Cruz.
El segundo tiene que ver con el pastoreo que realizan los animales, los cuales generalmente se alimentan siempre en el mismo lugar. Este estudio de rotación permitiría saber cómo la modificación del lugar, al rotar los animales, impactaría en su vida y por supuesto en el mejoramiento de la producción.
Otros estudios afectados -se confirmó- están vinculados con los bosques energéticos, la reproducción genética y las experiencias con producción de vinos y frutales en los valles de bajo riego. Pero esto no es todo, ya que también hay dificultades para asistir a las mesas de desarrollo y las capacitaciones.
Ante esta situación -tal como adelantó El Patagónico en su edición de ayer-, el Consejo Regional Patagonia Sur realizó un reclamo al presidente del INTA, Amadeo Nicora. En el mismo, con fecha 26 de abril, se solicitó la renovación de los contratos de Prohuerta y el INTA y el fortalecimiento del presupuesto, teniendo en cuenta que esta situación “dificulta cualquier tipo de planificación y hace peligrar los distintos compromisos asumidos en el territorio”.

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