El riesgo de tener armas en casa

Los delincuentes cada vez que acceden a un dato de quien es tenedor de armas intentan ingresar a la vivienda. La escala de valores utilizados por la delincuencia es dinero-joyas-armas.

Las armas compradas por legítimos usuarios para tener en las viviendas, ya sea para deporte o legítima defensa, son codiciadas por la delincuencia. Y caen en manos de los ladrones y asesinos en robos a las viviendas de los legítimos usuarios.
Según estadísticas de la Sección Operaciones de la Unidad Regional de Policía de Comodoro Rivadavia, en el primer semestre de 2015 se secuestraron 56 armas de fuego en las distintas jurisdicciones. Incluso en un robo a la vivienda de un legítimo usuario los delincuentes se llegaron a llevar unas seis armas, que ingresaron rápidamente en el mercado negro para su uso o "alquiler".
Los tenedores de armas sostienen que la legislación vigente desde la última dictadura sigue siendo estricta con los legítimos usuarios. Cada cinco años deben renovar sus papeles y además las autoridades políticas y policiales les achacan la responsabilidad si hay robo de armas.
"La seguridad es responsabilidad del Estado", deja en claro un avezado conocedor del tema. Es que el tener un arma implica contar con una caja fuerte, poner alarma en la vivienda y hasta el control de cámaras, así como de rejas.
Los delincuentes cada vez que acceden a un dato de quien es tenedor de armas intentan ingresar a la vivienda. La escala de valores utilizados por la delincuencia es dinero-joyas-armas. Si el delincuente de televisores se encuentra con un arma, se la lleva porque aunque no la use, alguien se la va a comprar.
Aquellos que compran un arma están expuestos públicamente en un registro de oposición que hasta brinda pormenores de la misma, un dato público al que también pueden acceder peligrosamente los delincuentes y rastrear a su víctima con nombre y apellido.
El control sobre las armas es otro vacío que los conocedores han detallado. Los aires comprimidos con acción de pistón son tan letales como una calibre 22. La velocidad de ambas es de 1/1.000 pies por segundo, aunque los proyectiles varían entre dos o tres gramos lo que les da mayor potencia a los de fuego. Sin embargo, con un aire comprimido también se matan animales.
Tampoco se controlan los accesorios que potencian las armas de puño, como aquellos que le dan la posibilidad al tirador de cuatro puntos de apoyo, y que transforman a una pistola en un arma larga con recolector de vainas. Ese recolector al delincuente le posibilita no dejar vainas, es decir "el ADN" del arma con la que se comete el delito en el lugar del disparo.

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