El Senado debate juicio político a Rousseff en medio de acusaciones de corrupción a Temer

A partir de hoy a las 9 y en una sesión que promete terminar en la madrugada de mañana, el Senado deberá votar si acepta el informe que pide la destitución de Rousseff.

El presidente interino de Brasil, Michel Temer, enfrenta acusaciones de corrupción y lucha contra los gestos de hostilidad contra su gobierno en los Juegos Olímpicos de Río Janeiro 2016, mientras espera que el Senado acoja hoy la acusación para el juicio político a Dilma Rousseff y allane el camino para la destitución de su ex compañera de fórmula.
Temer, su jefe de gabinete, Eliseu Padilha; y su canciller, José Serra, fueron acusados por la mayor constructora latinoamericana, Odebrecht, de haber recibido millones de dólares en forma ilegal para sus campañas producto de los desvíos fraudulentos de Petrobras y otras empresas estatales, algo que los involucrados negaron.
Las denuncias aparecidas en la revista Veja, en el caso de Temer, y en Folha de Sao Paulo, en el del canciller Serra, prometen darle más tensión al ambiente político en Brasil frente al proceso de destitución de Rousseff, que mañana debe continuar el Senado y que puede terminar a fin de mes, luego de los Juegos Olímpicos
"Vamos a denunciar ante la Suprema Corte, que se expida sobre estas denuncias de Temer, porque en caso de que Dilma sea destituida, Temer tendrá inmunidad porque estará cumpliendo su primer mandato y todo lo que hizo como vicepresidente no podrá ser juzgado", comentó el senador Lindbergh Farias, del partido de los Trabajadores (PT).
El PT pidió la renuncia de Padilha y de Serra por haber sido incluidos en la confesión que está negociando Marcelo Odebrecht, y cuyos párrafos centrales fueron publicados por Veja y Folha de Sao Paulo.
Temer admitió en un comunicado que estuvo reunido con Odebrecht en 2014 en su despacho para pedirle dinero que financie al Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) pero la versión del empresario preso hace 14 meses es que hizo una entrega no contabilizada de 10 millones de reales (unos 3,3 millones de dólares) en efectivo, al hoy ministro Padilha y al empresario Paulo Skaf, titular de la federación industrial de San Pablo (Fiesp).
En el caso de Serra, Odebrecht confesó ante la Justicia haber pagado 11,5 millones de dólares cuando fue candidato presidencial en 2010.
Odebrecht integraba un cartel de constructoras que sobrefacturó obras y pagó sobornos a ejecutivos de la petrolera estatal Petrobras, en el escándalo conocido como el Petrolao, que afecta a todos los partidos.

SEGUNDA DENUNCIA

Esta es la segunda gran denuncia por corrupción que afecta a Temer: la primera la dio en abril Sergio Machado, ex titular de la estatal Transpetro y dirigente del PMDB, que confesó a la justicia a cambio de reducción de pena que el interino le pidió unos 650.000 dólares de la compañía pública para una campaña electoral de su partido.
"Estas denuncias indican que el gobierno de Temer está comprometido, un gobierno que eliminó los organismos de control, que ha declarado un estado de excepción, con persecución de los movimientos sociales. Los Juegos Olímpicos han demostrado que Temer no puede salir a la calle", dijo por su parte a Télam el jefe del bloque de Diputados del PT, Afonso Florence, al comentar los abucheos contra el mandatario en la inauguración de las competencias el Río de Janeiro.
Florence sostuvo que el PT confía en poder obtener los votos necesarios en el Senado para evitar que Rousseff sea destituida: "Gobernaríamos con una nueva agenda y con los movimientos sociales, en minoría en el Congreso".
A partir de hoy a las 9 y en una sesión que promete terminar en la madrugada de mañana, el Senado deberá votar si acepta el informe del senador instructor, Antonio Anastasia, aliado de Temer y del PSDB, que pide la destitución de Rousseff por haber incurrido en delitos fiscales por haber realizado "pedaladas fiscales" en el presupuesto 2015.

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